lundi 19 décembre 2011

Projet C2C – Équipe « Les étoiles filantes »

Voici le texte sur lequel Irène et Elena, Les Étoiles Filantes, vont travailler :
« Réplica » du Vénézuélien Ronald Delgado

Remerciements à l'auteur

Pour les Tradabordiennes et les Tradabordiens, se mettre à la traduction de nouvelles de SF est une nouvelle aventure… car si jusque-là, nous avons tous œuvré pour repousser les barrières élevées entre la pseudo-grande littérature et les pseudo-petites littératures (vive la culture populaire, sous toutes ses formes !), c'était effectivement un domaine que nous ne connaissions guère pour la plupart d'entre nous et, à titre personnel, qu'il ne me serait jamais venu à l'esprit de travailler… Comme quoi, on a beau affirmer haut et fort que traduire, c'est partir sans complexes à la conquête de son propre monde (en l'occurrence les territoires francophones) pour y diffuser d'autres mondes et repousser ainsi les frontières toujours trop étroites à nos yeux…, on a ses propres limites…, conscientes ou non ; des pans entiers de réalité que l'on ne regarde pas, convaincu qu'ils sont hors de portée, hors champ et peut-être même inexistants. C'est cela le pire : on ne se pose même pas la question ! Préjugés encore ! Pour moi, la SF, c'était principalement l'apanage des anglo-saxons, leur littérature, leur cinéma, leur BD…, globalement leurs héros… dans une bien moindre mesure d'autres pays… (en France, nous avons Jules Verne, le père du genre), mais certainement pas l'Amérique latine. Or oui, nous pouvons le dire avec fermeté : il y a bel et bien de la SF en Amérique latine, et c'est cette découverte-là que nous faisons alors que nous lançons ce projet de traduction collective. En descendant de nos caravelles ignorantes et un peu arrogantes, il faut l'avouer, nous avons été accueillis par des auteurs formidables ; non seulement de très bonnes et belles plumes… mais des gens à titre personnel très aimables et très généreux. Notre demande était simple : pouvons-nous traduire votre travail et le publier gracieusement – sachant que nous ne sommes animés par d'autres buts que le plaisir de travailler ensemble et mus par le désir de donner à connaître cette littérature doublement venue d'une autre planète ? La réponse d'un Ronald Delago, et d'autres, nous y viendrons, a été simple, claire, sans détours : bien sûr, et ce serait un honneur pour moi ! Voilà… Raison pour laquelle nous le remercierons collectivement : outre la partie financière de l'histoire, il y a cette confiance qu'il nous fait et cette poussée amicale qu'il nous donne.
Oui, plus de doute, nous avons bien une mission à mener.
Équipages interstellaires, en route !

Caroline Lepage


A título personal y en nombre de los Tradabordiano/as en general, me cabe agradecer al autor venezolano Ronald Delgado, el habernos facilitado con total desinterés y mucha buena voluntad el texto que traduciremos a continuación. Es un cuento de su autoría que ha sido publicado recientemente en su libro Réplica (para mas información ver:
y que no se encuentra en línea por Internet, es decir que Tradabordo tiene hoy la primicia y el honor en el ciberespacio ! Doblemente gracias por su generosa autorización sin reservas y por la confianza depositada en nuestro trabajo. Y ahora: manos a la obra!

Elena Geneau

***

Réplica

Dentro del transporte, el teniente Eric Deirmir permanecía quieto en el puesto designado, con la espalda apoyada contra el duro metal del vehículo y las manos sujetando los protectores de sus rodillas. La mirada vidriosa y lejana estaba clavada en los restos de barro que se asomaban por la punta de sus botas, mientras el sudor le resbalaba por el rostro y descendía por el cuello, hasta perderse en alguna parte del interior del traje de combate. Podía escuchar la respiración intensa de sus compañeros de pelotón, el estrépito de las ametralladoras al chocar unas con otras y la voz estentórea del capitán Madubar mientras gruñía sus indicaciones pero, en lo profundo de su mente, era capaz de clasificar y atenuar todos esos ruidos con el fin de captar con mayor claridad aquellos provenientes del exterior del blindado.

Opacos, como leves golpeteos producidos debajo del agua, percibía los disparos y las explosiones que los esperaban. Los sonidos apenas lograban hacer vibrar los tejidos de sus tímpanos, pero su estómago y su pecho se sacudían, producto de las fuerzas subsónicas. Absorto, intentaba determinar la procedencia de los disparos para así construir un mapa mental de la localización de las tropas y maquinarias enemigas. Más allá de los reportes satelitales y de la información de inteligencia, eran sus instintos y sentido común los que lo guiaban en el campo de batalla. Los químicos que invadían su torrente sanguíneo suprimían las respuestas naturales de temor o duda y elevaban —a su vez—, la agresividad y la rapidez en la toma de decisiones, de modo que luchaba con fortaleza y total entrega, pero no por ello dejaba de escuchar nunca lo que sus entrañas tenían que decirle durante esas duras campañas.

Después de todo, seguía siendo humano. Tal vez por esa razón todo su cuerpo siempre se estremecía cuando llegaba el momento de salir del acorazado y hacerse uno con el infierno de la guerra.

Justo en ese instante, una ráfaga de alto calibre alcanzó al vehículo e hizo que se agitara y modificara ligeramente su rumbo, pero el impacto no pudo detenerlos. El capitán Madubar soltó una carcajada y se golpeó el casco con la culata de la ametralladora.

—¡Imbéciles! —gritó—. ¡No tienen idea de lo que les espera!

El resto del pelotón explotó en bramidos y miradas centelleantes.

—¡Ya lo saben, señoritas! —prosiguió el capitán—. Controlen las calles y controlaremos el fuerte. Controlen el fuerte y controlaremos la ciudad. Controlen la ciudad y la mitad de la guerra estará ganada.

Los soldados respondieron con vítores de júbilo.

La lámpara roja que indicaba la orden de despliegue iluminó el oscuro interior del acorazado y enseguida el pelotón verificó su armamento y adoptó las posiciones de combate.

—¡Teniente Deirmir, ha llegado el momento! —gritó Madubar.

El teniente asintió con la cabeza y dio un par de golpes al intercomunicador de su casco.

—¡Adelante, Patrulla Uno! —exclamó.

—¡Listo! —confirmó parte del pelotón, y sus voces fueron amplificadas por los auriculares del los cascos.

—¿Patrulla Dos?

—¡Listo!

—Patrullas Tres y Cuatro.

—¡En orden!

—¡Pelotón listo, señor! —confirmó Deirmir.

El capitán Madubar apretó los dientes y caminó hacia el fondo del vehículo, dejando la escotilla libre, así como el estrecho corredor que dirigía a ella. El transporte se detuvo de pronto y la lámpara roja comenzó a titilar frenética.

—¡Fuego hasta la muerte! —gritó el capitán—. ¡Al fin y al cabo no importa!

Entonces los precintos externos de la escotilla se soltaron y las puertas se abrieron de un golpe, permitiendo que las tropas saltaran finalmente al campo de batalla.

Las Patrullas Uno y Dos aseguraron el perímetro del acorazado y luego los soldados restantes, junto al teniente Deirmir, pusieron pie en tierra.

Un segundo después, el pelotón entero cayó abatido presa del fuego enemigo. Sorprendido, el teniente asió con firmeza su arma y levantó la mirada para buscar entre los edificios el origen de los disparos. Su rostro quedó lo suficientemente expuesto como para permitir que una certera bala lo atravesara, haciendo que volara toda su cabeza.

Como el rudo despertar de una pesadilla.

Así lo sentía el teniente Deirmir cada vez que era gestado. La bulla a su alrededor le dañaba los oídos y sus ojos ardían, mientras la realidad dejaba de ser difusa y se tornaba nítida. Agitaba la cabeza y se miraba las manos y los brazos empapados en sudor. Entonces el médico de guardia lo abofeteaba un par de veces y verificaba su estado, extendiendo sus párpados y apuntándole con la luz de esa linterna que hacía palpitar su cabeza; tras asentir satisfecho, le colocaba el casco de un golpe y lo empujaba fuera de la Incubadora.

Vivo de nuevo y de vuelta al puesto de avanzada, el general de Brigada lo tomó por los amarres del traje de combate y le gritó al oído:

—¡Teniente, el capitán Madubar logró sobrevivir al ataque y se encuentra luchando en el interior del fuerte! ¡Un segundo pelotón aseguró el área y acabó con los hostiles. Diríjase de inmediato a la zona y tome el control del pelotón!

Deirmir asintió en un acto reflejo y observó alrededor, para tener clara su ubicación en el teatro de operaciones. Al oeste, la autopista principal que atravesaba gran parte de la ciudad ya había sido controlada por las tropas aliadas. Un par de cuadras más hacia el noroeste, entre los altos y destrozados edificios de metal y concreto, se emplazaba el centro de resistencia enemiga. El teniente verificó el estado de su armamento y después corrió hacia la avenida paralela a la autopista, tomando una ruta alterna al fuerte. Con la respiración acelerada, se adentró con otros soldados en las peligrosas calles de la ciudad, iluminadas parcialmente por el sol matutino que se elevaba en el horizonte.

Todavía conmocionado por la gestación, sus piernas flaquearon, pero sabía que se trataba tan sólo de un efecto secundario del proceso y que pronto su organismo retomaría el ciento por ciento de sus capacidades. Inevitablemente, el teniente siempre se preguntaba cómo lograban hacerlo. Cómo conseguían gestar a los soldados tan aprisa, cómo trasladaban su conciencia y sus recuerdos a los nuevos cuerpos y cómo éstos, en cuestión de minutos, ya estaban listos para el combate. Más aún, se preguntaba cómo era posible que recordara todo, hasta el último segundo de sus muertes recientes. Con un parpadeo, pudo verse de nuevo a los pies del acorazado, rodeado de un pelotón masacrado y buscando entre los edificios a las tropas enemigas, justo antes de ser alcanzado por la bala que acabara con su vida hacía unos minutos... Como teniente, no tenía acceso a la información científica y de inteligencia detrás del proceso de gestación pero, en base a lo que eran puras especulaciones y discusiones entre soldados, la capacidad para recordar debía estar relacionada con el millar de nanomáquinas que bien sabía habitaban su corteza cerebral. Diminutos transmisores inalámbricos, era un término que había escuchado algunas veces. Era una posibilidad, pero Deirmir prefería no ahondar demasiado en ello. Después de todo, de ser cierto, así como podían las nanomáquinas ser transmisoras también podrían ser receptoras de ordenes y al teniente no le gustaba la idea de ser manipulado a distancia sin su plena conciencia y aprobación.

De vuelta a su presente, un desagradable escalofrío lo atacó desde la base de la espina hasta el cuello. Detuvo su avance, apretó los dientes y sacó de uno de los bolsillos de su traje una jeringa colmada de cóctel químico. Se colocó la punta en el cuello y dispensó una dosis entera. Inhaló y exhaló despacio un par de veces y luego retomó su rumbo, casi odiándose a sí mismo por haber aceptado convertirse en un Réplica, aunque sabía muy bien que ellos representaban el arma definitiva contra un enemigo cuyos ejércitos estaban constituidos por simples mortales, tecnológicamente incapaces de duplicarse a sí mismos.

Al llegar al final de la primera cuadra, escrutó la calle transversal y se aseguró de que hubiera sido controlada. Un tanque de asalto permanecía vigilante en medio del asfalto, mientras una docena de soldados patrullaba la zona. Deirmir se encaminó hacia la próxima cuadra por un solitario callejón que separaba dos viejos edificios. Del otro lado, la avenida llevaba directamente al fuerte enemigo. A su derecha, el teniente pudo observar el blindado que lo había llevado allí en el primer avance. Identificó de inmediato su cadáver y negó con la cabeza, molesto por haberse dejado emboscar tan fácilmente.

Hacia el extremo opuesto de la avenida lo esperaba el segundo pelotón de asalto, escudado por dos autobuses destrozados que humeaban muy cerca de la entrada este del fuerte. La edificación era una estructura de metal y concreto gris opaco de cuatro pisos, con un área que alcanzaba casi la de una cuadra entera. Tenía forma octogonal y estaba rodeada por un prominente muro reforzado con torres armadas a cada lado de los portones de acceso. Tanto el muro como gran parte de la fachada del fuerte estaban visiblemente deteriorados y muchas de las ventanas blindadas habían caído dejando expuestas posibles vías al interior del edificio. Al parecer, las torres defensivas enemigas ya habían sido neutralizadas y el fuego hostil se limitaba a tropas que disparaban desde algunas ventanas y de los puestos de observación que enmarcaban el enorme portón del recinto. Unos cuantos francotiradores y artilleros también ofrecían resistencia desde la azotea.

Deirmir corrió hacia los autobuses y fue recibido por el jefe del pelotón.

—¿Cuál es la situación, sargento? —preguntó el teniente.

—Las defensas primarias fueron destruidas. El equipo de explosivos está preparando la maniobra para derribar la puerta de entrada.

—¿Qué hay del capitán Madubar?

El sargento se encogió de hombros.

—Nos reunimos con el capitán allá, junto al acorazado. Avanzamos hasta este punto, pero luego él desapareció en dirección al fuerte y perdimos el contacto.

—¡Excelente! —espetó Deirmir y golpeó su casco en la sien—. Adelante, capitán Madubar; aquí Deirmir. ¿Adelante?

Sus oídos sólo recibieron estática.

—Adelante, Base. Me encuentro con el pelotón —señaló—. ¿Cuál es la situación del capitán Madubar?

—Enseguida, teniente —escuchó una estática intermitente durante unos segundos y luego la voz volvió al intercomunicador—. El capitán fue interceptado camino a la entrada suroeste del fuerte. Sigue con vida pero desconocemos su localización actual.

—Copiado, fuera… ¡Maldita sea!

El teniente se asomó por el borde despejado del autobús y sopesó la situación. Si el equipo de explosivos hacía bien su trabajo, tanto el portón como las torres defensivas caerían íntegras, producto del ataque.

—Muy bien, sargento; envíe a los muchachos. ¡Derriben ese muro!

Cuatro miembros del pelotón sacaron de sus mochilas las cargas explosivas y otros dos prepararon sus armas para acompañarlos. Sin dificultad, colocaron los artefactos en los puntos indicados del portón y las torres y regresaron a los autobuses mientras las demás patrullas disparaban hacia la parte alta del fuerte, desde donde tropas enemigas contraatacaban.

El teniente dio la orden y las cargas volaron, destruyendo el portón y parte del muro fortificado de la entrada, así como todo lo construido o colocado alrededor. El área circundante se llenó de una espesa capa de polvo y humo oscuro que por unos segundos obstruyó totalmente la visión hacia el edificio.

—¡Corran, corran, corran! —le gritó Deirmir al pelotón cuando la visibilidad mejoró lo suficiente.

Se adentraron en la estructura del fuerte y se toparon con unas largas y elaboradas escaleras que daban a una amplia galería. El lugar, más que una construcción militar, parecía un templo, espacioso y suntuoso. Reagrupó las fuerzas al llegar a la parte superior y les ordenó desplegarse.

—Aseguren cualquier otra entrada. Si encuentran al capitán, informen de inmediato.

El teniente caminó con calma hacia el final de la galería. Allí, un elevador y unas escaleras anchas indicaban la ruta hacia los pisos superiores. El elevador se encontraba detenido en el tercer piso. Pulsó el interruptor y la luz de bajada se encendió, pero el aparato no pareció moverse.

Deirmir giró trescientos sesenta grados para contemplar todo su entorno.

—Adelante, Base. La planta baja este del fuerte ha sido asegurada, pero no estoy seguro de tener la situación controlada. Nos resultó demasiado sencillo llegar hasta acá.

—Copiado, teniente. Consideraremos su apreciación. Mientras tanto, le serán despachados refuerzos. Continúe con la misión.

Deirmir se mordió los labios.

—El precio de ser prescindible —murmuró—. ¡Atención, Patrullas Uno y Tres!

—¡Sí, señor!

—¡Es hora de finalizar con todo esto!

Les señaló las escaleras y las tropas se reordenaron disciplinadamente junto a ellas.

El teniente hizo un ademán con las manos y los soldados respondieron subiendo con energía a la siguiente planta. Allí se encontraron con un grupo de al menos cuarenta combatientes que descargaron sus armas contra ellos. El tronar de las ametralladoras se vio amplificado por la acústica propia del corredor y el destello de los cañones lo convirtió todo en un mortal espectáculo de luces. Mientras Deirmir subía, dos de sus muchachos cayeron muertos a sus pies. Se detuvo en el borde de la pared y les ordenó replegarse a los soldados expuestos. Luego tomó una granada de alto impacto y la dejó rodar hacia la formación enemiga.

El estallido fue tan intenso que el suelo vibró y el concreto del techo se resquebrajó. El teniente meneó la cabeza y se llevó las manos al casco, intentando mitigar el zumbido agudo y desagradable que le perforó los oídos.

—¡Ahora! —ordenó y saltó hacia el corredor.

Eficaz, como una máquina, acabó con los soldados que habían sobrevivido a la granada. Una a una, fue recorriendo las habitaciones y pasillos del lugar, asegurándose de colocar una bala entre los ojos de cualquiera que le se les opusiese. Al cabo de dos minutos y medio, toda esa ala de aquel piso estaba consolidada.

—Adelante, refuerzos. ¡Respondan!

Un momento de estática y luego voces:

—¡Aquí Patrullas Nueve, Doce y Quince reportándose!

Los primeros refuerzos habían llegado al pie del edificio.

—Procedan al primer piso.

—¡Sí, señor!

El teniente regresó a las escaleras y esperó que todas las tropas de refuerzo se plantaran ante él. Entretanto, hurgó sus ojos y, al reabrirlos, se topó con la mirada del jefe de pelotón.

—Esperamos encontrar mucha más resistencia arriba —dijo, señalando el techo con el dedo índice—, así que…

—¡Señor! —interrumpió de pronto el soldado, que enarcó las cejas e indicó algo a espaldas del teniente.

Deirmir se volvió y notó que el elevador descendía. Levantó la ametralladora y retrocedió un par de metros. El resto de la tropa se preparó para atacar.

El elevador se detuvo y las puertas se abrieron. Dentro, el capitán Madubar estaba tendido en el suelo, amordazado y con la mirada encendida. Todo su pecho, su espalda, sus piernas y gran parte del piso estaban impregnados con masa gelatinosa de explosivo líquido.

Madubar gruñó algo ininteligible, más molesto que asustado, y luego el líquido verdusco desató su furia destructiva.

Un nuevo puesto de avanzada había sido emplazado justo ante la entrada principal del fuerte, tras los autobuses derribados. La Incubadora, protegida por una coraza móvil capaz de resistir cualquier impacto directo de bajo o alto calibre, bramaba como una fiera mitológica mientras escupía Réplicas al campo de batalla. El teniente Deirmir trastabilló al pisar el asfalto, pero recuperó el equilibrio y se incorporó, mientras luchaba con sus entumecidos sentidos.

Hundió el mentón en el pecho, cerró los ojos y respiró despacio a lo largo de un minuto.

—Maldita sea —murmuró—. Maldita sea, maldita sea…

—¡Están acabando con nuestras tropas! —tronó en los oídos del teniente—. ¡No podemos permitirlo! ¡Eliminen al general a cargo y controlen el fuerte!

—Atención, Base —llamó el teniente, ahora sereno—. Las escaleras y el elevador del ala este han quedado destruidas. ¿Cuál es la situación con los demás accesos?

—Dos pelotones están tomando el control de las alas oeste y suroeste, pero se han encontrado con una resistente compañía enemiga.

—Sin duda están luchando con todo —afirmó—. Me parece que están protegiendo algo muy importante y que están dispuestos a destruir su propio fuerte, si es necesario, para evitar que nosotros demos con ello.

—Inteligencia ya trabaja en esa suposición.

Deirmir meneó la cabeza y llevó su mirada al fuerte. La explosión del segundo piso había arrancado gran parte de la fachada al edificio y llamas intensas comenzaban a extenderse hacia el piso superior. Arriba, en la azotea, los francotiradores y artilleros parecían haber abandonado sus posiciones. El teniente frunció el ceño y caminó de nuevo hacia el derruido portón principal.

—Atención, Base. Necesito información de satélite sobre la situación de la azotea del fuerte.

Sobre el visor del casco se proyectó una transmisión en tiempo real de su solicitud. Unas dos docenas de soldados enemigos, además de cuatro artilleros, se encontraban resguardando el pozo que bajaba hacia el interior de la fortificación. El teniente Deirmir levantó la comisura de la boca en una sonrisa maliciosa.

—Solicito un equipo de asalto aéreo para tomar la azotea.

—Considerando solicitud… Solicitud aprobada. El vehículo aéreo de asalto lo recogerá en treinta segundos.

Con obscena puntualidad, un aerodeslizador apareció en el plano indicado sobre su cabeza y dejó caer el cable de amarre. Aseguró el gancho a su traje de combate y fue llevado al interior de la pequeña nave para reunirse con el resto del equipo de asalto.

—¡Señores, el enemigo se encuentra protegiendo el acceso hacia los pisos inferiores del fuerte! —explicó, mientras una veintena de jóvenes excitados le miraban—. Son apenas un puñado, así que terminémoslos aprisa.

El vehículo se elevó impulsado por sus potentes motores y se detuvo a unos diez metros sobre el centro de la azotea. Cubriría el descenso de los soldados con precisión, formando un perímetro de disparos a su alrededor. El teniente, junto al equipo de asalto, se lanzó al vacío, sostenido por el cable de amarre. Al tocar el suelo de la azotea, él y sus soldados cargaron de inmediato contra las fuerzas enemigas.

Deirmir dirigió sus primeros disparos contra los cuatro artilleros que ya estaban listos para derribar el aerodeslizador. Logró alcanzar a tres de ellos antes de que detonaran sus armas, pero el último tuvo la velocidad y la habilidad suficientes para soltar los misiles y replegarse entre los escombros y escudos que hacían de trinchera, antes que el teniente siquiera le apuntara. En cuestión de segundos, el aerodeslizador recibió el impacto y se desplomó, generando un estruendo ensordecedor. Estimulados por la pérdida del vehículo aéreo, los miembros del equipo de asalto chillaron con odio y arremetieron contra el resto de sus enemigos, haciéndolos caer en secuencia como alineadas piezas de dominó.

—Atención, Base. Perdimos el aerodeslizador, pero la azotea está bajo control. Envíen refuerzos.

—Copiado, teniente. Proceda con el interior del edificio. El capitán Madubar será enviado con los refuerzos cuando termine su gestación.

Deirmir se golpeó el casco y luego les dio las indicaciones a los soldados, agitando las manos en el aire. Uno a uno, descendieron por el estrecho hoyo que daba al cuarto piso del fuerte. Adentro, el sonido de las ametralladoras y las bombas resonaba incesantemente. La lucha por el control de la fortificación sin duda había llegado ya al tercer piso.

Entre tanto, el lugar que recién comenzaban a explorar era una habitación espaciosa, como un cuarto de reuniones, pero gran parte del mobiliario, las computadoras de control y las luces del cielo raso habían sido destruidas. Los soldados encendieron las lámparas de sus cascos y procedieron a ocupar la zona.

Al final de la habitación, pasando un par de cadáveres enemigos, altas puertas de vidrio reforzado aún se mantenían intactas. El teniente reptó hasta ellas y verificó que el pasillo del otro lado estuviese despejado. Satisfecho con lo que había visto (un largo corredor vacío y un poco más iluminado) le ordenó al equipo seguir adelante.

Recorrieron el corredor, de monótonas paredes grisáceas y piso de roca, asegurando cada cuarto y cada rincón con eficacia. Sortearon un par de minas antipersonales y se encontraron con tan sólo tres soldados enemigos durante la mitad del trayecto. Deirmir, dubitativo, murmuró unas palabras que pudieron ser escuchadas claramente por el resto del equipo:

—¿Dónde se han metido todos?

Obtuvo la respuesta a su pregunta un minuto después.

De alguna manera, todos los pasillos y habitaciones de ese piso del fuerte llevaban al mismo sitio: el Cuarto de Control. Así lo indicaban los resplandecientes rótulos electrónicos que estaban colocados a lo alto en todo el perímetro del lugar. Protegidos con escudos, restos de mesas y sillas e incluso cadáveres apilados, las fuerzas enemigas esperaban adentro, dispuestas a matar y morir por defender a algo o a alguien que se escondía en la Sala de Comando.

Un torbellino de fuego se formó dentro del fuerte cuando los ejércitos se enfrentaron. Por su ubicación, las tropas enemigas tenían ventaja y quienes primero fueron abatidos pertenecían al equipo del teniente Deirmir. Éstos se replegaron hacia los diferentes corredores, cubriéndose con los recodos de las paredes y después contraatacaron al afianzar sus posiciones.

El teniente repitió su táctica anterior y lanzó hacia el Cuarto de Control dos granadas de alto calibre, que explotaron simultáneamente sacudiendo las bases enteras del edificio. Con seguridad —pensó—, al menos la mitad de las fuerzas enemigas habían sido anuladas.

Esperaron unos segundos hasta que se disipó la nube de humo y avanzaron de nuevo hacia la habitación. Para su sorpresa, el enemigo había resistido extraordinariamente el ataque. Los sobrevivientes, mutilados y adoloridos, persistían en elevar sus armas y disparar. Lograron detener a más de un tercio del equipo de asalto del teniente Deirmir, pero se vieron perdidos cuando parte de los refuerzos se adentró por el extremo opuesto del Cuarto de Control.

No se tomaron prisioneros.

El lugar se sumió de pronto en un profundo silencio cuando no hubo soldado alguno que luchase en contra de las fuerzas invasoras. Deirmir señaló en dirección a la puerta de la Sala de Comando —un habitáculo rectangular de acero blindado, emplazado en el medio del lugar—, y sus obedientes subalternos dispusieron en ella una poderosa carga explosiva.

El teniente inhaló, sostuvo el aire en sus pulmones y dio la orden de activación. Las puertas de la sala salieron despedidas hacia los lados y una ráfaga de viento caliente se estrelló contra el rostro de los soldados. Casi de inmediato, un par de guerreros enemigos saltó afuera chillando y disparando sus armamentos con frenesí. Deirmir reaccionó velozmente y les colocó tres balas a cada uno en su cuello y rostro.

Cuando el polvo y el humo se dispersaron por completo dentro de la Sala de Comando, el teniente Deirmir observó con claridad una figura que permanecía de pie entre las pantallas de observación y las computadoras de control. Por el peculiar uniforme de combate y las insignias que portaba sobre sus hombros, estaba claro que era el general custodio del fuerte. Imperturbable, esperaba la llegada de sus ejecutores.

—Atención, Base —dijo Deirmir mientras caminaba con cautela hacia el general—. Hemos controlado la Sala de Comando del fuerte.

—¡Excelente, teniente! — explotó la voz en sus oídos —. ¿El general fue capturado o muerto?

—El general ha sido…

Cuando se encontró cara a cara con el oficial enemigo, el teniente enmudeció. Confundido, dio un paso atrás y agitó la cabeza para asegurarse de que sus ojos no lo estaban engañando. Pero no se equivocaba: se trataba de él mismo, que lo miraba desde el otro lado con tranquilidad. El general —el otro él— hizo una mueca sardónica y entrecerró los ojos.

Aquella expresión produjo en el teniente Deirmir un escalofrío tan fuerte que, al llegarle a las manos, las hizo temblar hasta apretar el gatillo. El general se desplomó en el suelo como un saco de ladrillos. Deirmir lo observó con ojos vidriosos, apabullado por un repentino temor.

—¿Cómo es posible? —murmuró con voz trémula.

—¿Teniente Deirmir? Repita.

—El general fue muerto… —señaló—. Pero existe nueva información mucho más relevante, Base.

—¿A qué se refiere?

—Al parecer, el enemigo posee, o ha construido, una Incubadora.

Un segundo de estática y silencio sacudió la comunicación.

—¿Cómo ha llegado a esa conclusión, teniente? —escuchó entonces.

—El general enemigo es un Réplica.

—¡Un Réplica! ¿Puede confirmarlo?

—Totalmente. Es un Réplica idéntico a… a uno de los nuestros.

El asombro y la confusión se apoderaron de las voces tras los intercomunicadores.

Cuando los soldados ocuparon la Sala de Comando, miraron con estupefacción el rostro del cadáver que yacía a los pies del teniente Deirmir. Éste, aún agobiado, ponderó en su mente las implicaciones de ese imprevisto descubrimiento.

Así como ellos mismos, el enemigo tenía ahora la capacidad de generar más y más soldados continuamente. Era posible que las nuevas tropas ya estuvieran siendo gestadas, listas para regresar al fuerte y reanudar la batalla, e incluso que toda la operación formara parte de una elaborada emboscada.

“Controlen el fuerte y controlaremos la ciudad. Controlen la ciudad y la mitad de la guerra estará ganada”, había dicho el capitán Madubar. Ante un conflicto en el que ambos ejércitos poseían tropas imperecederas, ¿sería posible que alguno de ellos obtuviese la victoria? ¿Cuánto duraría entonces esa guerra?

Deirmir tragó saliva, hurgó de nuevo sus ojos y luego verificó el estado de su arma. Consciente de que el verdadero combate estaba por venir, se preguntó cuántas muertes más le esperaban de ahora en adelante…

dimanche 18 décembre 2011

samedi 17 décembre 2011

Question de lexique

Qu'est-ce que l'EUGÉNÉSIE ?

vendredi 16 décembre 2011

Référence culturelle : Atole

Une idée d'Auréba

http://es.wikipedia.org/wiki/Atole

Bienvenue à Anaïs…

L'abonnée tradabordienne n° 100.

Un lexique pointu…

(de la part d'Elena)

Diccionario jurídico y filosófico de derecho:

http://tododeiure.atspace.com/diccionario.htm

Version de L2 (à rendre pour le 02 janvier)

—Espero que no hayáis retrasado la cena por nuestra culpa —dijo la señora de Claudedeu.
—Ay, Neus —reconvino la señora de Savolta—, tú siempre tan mirada.
La puerta del salón se abrió y apareció en el hueco el señor Savolta, circundado de un halo de luz y trayendo consigo el griterío de la pieza contigua.
—¡Mira quién ha llegado! —exclamó, y añadió en tono de reproche—: Ya pensábamos que no vendríais.
—Tu mujer nos lo acaba de decir —apuntó el señor Claudedeu—, y nos ha dado un buen susto, además, ¿eh?
—Todos andan preguntando por ti. Una fiesta sin Claudedeu es como una comida sin vino —se dirigió a la señora de Claudedeu—. ¿Qué tal, Neus? —y besó respetuoso la mano de la dama.
—Ya veo que echabais a faltar las payasadas de mi marido —dijo la señora de Claudedeu.
—Haz el favor de no coartar el pobre Nicolás —respondió a la señora el señor Savolta, y dirigiéndose al señor Claudedeu—: Tengo noticias de primera mano. Te vas a petar de risa, con perdón —y a las damas—: Si me dais vuestro permiso, me lo llevo.
Tomó del brazo a su amigo y ambos desaparecieron por la puerta del salón. Las dos señoras aún permanecieron unos instantes en el vestíbulo.
—Dime, ¿cómo se porta la pequeña María Rosa? —preguntó la señora de Claudedeu.
—Oh, se porta bien, pero no parece muy animada —respondió su amiga—. Más bien un poco aturdida por todo este ajetreo, como si dijéramos.
—Es natural, mujer, es natural. Hay que hacerse cargo del contraste.
—Quizá tengas razón, Neus, pero ya va siendo hora de que cambie de manera de ser. El año que viene termina los estudios y hay que empezar a pensar en su futuro. , —¡Quita, mujer, no seas exagerada! María Rosa no tiene por qué preocuparse. Ni ahora ni nunca. Hija única y con vuestra posición..., va, va. Déjala que sea como quiera. Si ha de cambiar, pues ya cambiará.
—No creas, no me disgusta su carácter: es dulce y tranquila. Un poco sosa, eso sí. Un poco..., ¿cómo te diría?..., un poco monjil, ya me entiendes.
—Y eso te preocupa, ¿verdad? Ay, hija, que ya veo adónde vas a parar.
—A ver, ¿qué quieres decir, eh?
—Tú me ocultas una idea que te da vueltas en la cabeza, no digas que no.
—¿Una idea?
—Rosa, con la mano en el corazón, dime la verdad: estás pensando en casar a tu hija.
—¿Casar a María Rosa? ¡Qué cosas se te ocurren, Neus!
—Y no sólo eso: has elegido al candidato. Anda, dime que no es verdad, atrévete. La señora de Savolta se ruborizó y ocultó su confusión tras una risita queda y prolongada.
—Huy, Neus, un candidato. No sabes lo que dices ¡Un candidato! Jesús, María y José...

Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta

jeudi 15 décembre 2011

Troisième jet de « Le rêve du robot »

Chacune des traductrices, Irène, Elena, Justine m'enverra ses éventuelles dernières remarques par mail… (histoire de réserver la primeur de notre travail achevé aux enseignants-chercheurs et aux étudiants de Nanterre ; la publication sur Tradabordo viendra ultérieurement) et ensuite nous laisserons gentiment dormir notre traduction pendant les quelques mois qui nous séparent de la remise du manuscrit global. Bon laps de temps qui nous permettra de prendre de la distance et ainsi d'être certaines de l'envoyer sur Terre dans ses meilleurs atours. Sans compter que l'expérience d'autres textes et d'autres auteurs nous fera peut-être affiner certains points – car avons-nous réellement apprivoiser le langage SF ? En effet, l'aventure ne fait que commencer… et la vérité est ailleurs, dirait un personnage célèbre d'une non moins célèbre série SF.
Rendez-vous bientôt sur d'autres planètes et d'autres étoiles.

Un peu de lecture SF pour commencer la journée ?

Eduardo Goligorsky (Argentine) - EL ELEGIDO

Fermín Sosa no podía conciliar el sueño. Era extraño. Tenía los ojos cerrados y estaba realmente cansado, pero no podía conciliar el sueño. Cambiaba de posición en la cama, pensando que quizás le incomodaba el brazo mal doblado, o la pierna encogida, o la posición forzada del cuello. Pero no ganaba nada con esas vueltas. El calor era agobiante, como si las paredes hubiesen aprisionado y solidificado todo el bochorno del día, y Fermín Sosa se sentía como una de esas figuritas encerradas en un bloque plástico y trasparente que últimamente se veían en las vidrieras. Junto a él dormía la Rufina, respirando serenamente, y a ratos hacía sonar la lengua contra el paladar con esos chasquidos húmedos que según ella eran producto de la imaginación de Fermín. - ¡Dejate de embromar! - se reía la Rufina cada vez que él mencionaba el terna -. Qué voy a hacer con esos ruidos mientras duermo. Vos sí que roncaste anoche. No pude pegar un ojo. Pero claro que la Rufina chasqueaba la lengua en sueños, como ahora mismo, mientras él se volvía otra vez en la cama pensando que su hombro entumecido era la causa del insomnio., Ese día había sido como todos los otros de trabajo agotador en el molino harinero. Las bolsas parecían haberle pesado más sobre las espaldas, como si una columna de aire denso y caliente se hubiera añadido a la carga habitual. Y no había ocurrido nada que pudiese preocuparle. A la tarde pasó por el café, antes de volver a la casa, y discutió con los muchachos, pero sin ponerse nervioso ni entusiasmarse demasiado. Que cómo formaría San Lorenzo el domingo; que si la última carta del Hombre era auténtica, que si había noticias de Roque, que estaba preso por la pateadura que le pegó a su mujer cuando la encontró en el centro, muy agarrada del brazo de otro tipo. Bah, macanas., Pero ahora no podía dormir. La transpiración le chorreaba por todo el cuerpo. Un mosquito pasó zumbando. Fermín esperó listo para pegarle un manotazo apenas sintiese el cosquilleo de las patas sobre su piel. El mosquito se fue y a él ni siquiera le quedó ese desahogo. Alguien tenía encendida la radio, y Fermín se entretuvo un momento tratando de descifrar lo que cantaba esa voz gangosa. Se puso más nervioso cuando no entendió nada. El cachorro de don Pedro empezó a ladrar. Al rato todos los perros del barrio estaban aullando. Dio otra vuelta en la cama y rozó sin querer la pierna desnuda de la Rufina. Esta interrumpió un chasquido de la lengua, y Fermín pensó que al fin y al cabo sería una suerte si ella se despertaba. Entonces tendría quien lo acompañara en su insomnio. Pero la Rufina se separó de él y siguió durmiendo. Carajo, se dijo Fermín, mañana voy a estar abombado cuando vaya al galpón. Y si se me cae una bolsa y el capataz chilla me van a sobrar motivos para perder el sueño., A pesar de sus esfuerzos, Fermín Sosa siguió despierto. Porque sin que él lo sospechara, el rayo estaba enfocado sobre su cuerpo. Afuera todas las casitas tenían las luces apagadas. La radio había enmudecido, y había cesado el coro de los perros. En el cielo sin luna, sobre la cabeza insomne de Fermín Sosa, brillaban los infinitos cuerpos del espacio, cuyos nombres él ignoraba. Apenas sabía algo acerca de la existencia de Marte, porque era colorado, y se lo habían mostrado cuando era pibe, y le habían dicho que era el planeta de la guerra, y en alguna revista había leído que tenía unos habitantes muy raros; Y después estaba Venus, que brillaba mucho y tenía alguna relación con el amor; y las Tres Marías, que eran tres; y la Cruz del Sur, que quién no la conocía. Pero no lo habría creído si le hubieran dicho que más allá de los resplandores y parpadeos que alcanzaba a ver las pocas veces que levantaba los ojos al cielo de la noche, había otros mundos, otros planetas, otras estrellas, otras galaxias., Fermín Sosa lo ignoraba, y sin embargo un rayo que se desplazaba fuera del tiempo y del espacio, atravesando los abismos siderales desde una galaxia que no aparecía en ningún mapa astronómico, había venido a posarse y a actuar sutil y silenciosamente sobre un punto de su cuerpo, el cuerpo intrascendente de Fermín Sosa. La sala era espaciosa, y a través de la cúpula trasparente se veía un límpido cielo amarillo, cerca de cuyo cenit flotaban dos satélites violetas. En el centro de la sala había dos columnas negras, brillantes y lisas, sobre las cuales estaban montadas dos esferas también negras, aparentemente del mismo material que las columnas. Del interior de las esferas brotaban unas vibraciones tenues y melodiosas., - El rayo genético ha establecido contacto - anunció la vibración que emergía de la primera esfera, cuyo ocupante tenía a su cargo el control del proyector de radiaciones de la Sala Galáctica., - ¿Cómo reacciona el sujeto? - preguntó la vibración de la segunda esfera, en la que se hallaba el operador de la computadora. - Bien, sin cambios. - Es interesante - comentó la vibración de la segunda esfera -. Por primera vez realizamos un experimento en el que no se han analizado previa y exhaustivamente todos los factores. Y la presencia de esa incógnita, que sin embargo es el elemento fundamental de la experiencia, me hace sentir... no sé... supongo que son emociones que nuestros antepasados primitivos clasificaban como intranquilidad, inseguridad, algo que ahora no podemos definir exactamente., - Es cierto - respondió la vibración de la primera esfera -. Intranquilidad... inseguridad... es desconcertante y al mismo tiempo agradable., - ¿Qué sentirá ahora el sujeto?, - Probablemente nada. De acuerdo con las pruebas de laboratorio, la radiación genética no provoca reacciones perceptibles. - ¿Pero podemos saber acaso si el sujeto reacciona como los organismos artificiales de nuestros laboratorios?, - Todo lo que se refiere al sujeto es una incógnita. Aun así, las computadoras demuestran que los organismos artificiales reproducen todas las combinaciones posibles de materia viva. - Nuestro primer contacto directo con un ser de otro planeta... - dijo la vibración de la segunda esfera, y su ritmo se alteró brevemente en una nota que para un oído humano habría sido un signo de emoción -. Un planeta acerca del cual no sabemos nada. - Sabemos, por lo menos, que allí hay una forma superior de vida, inteligente y activa - replicó la vibración de la primera esfera -. Así lo demostraron las computadoras después de analizar millones de mundos. Y la pantalla del proyector indica que las radiaciones son absorbidas normalmente., - De cualquier modo, mañana conoceremos los resultados., - Sí, mañana - asintió la vibración de la primera esfera -. Pero ese mañana nuestro equivale a treinta años en el planeta del sujeto. Un lapso suficiente para que él procree y para que los poderes latentes de la célula irradiada se manifiesten en su hijo. Esta criatura tendrá una inteligencia ilimitada, independiente del nivel mental del sujeto padre. Será el adelantado de nuevos seres, y revelará a su mundo todas las posibilidades de la ciencia y de la técnica. Entonces los elegidos elaborarán instrumentos para responder a nuestro mensaje. Intercambiaremos experiencias y conocimientos, y después... el gran salto para el encuentro de las civilizaciones., - Todo eso mañana., - Dentro de treinta años para ellos - insistió la vibración de la primera esfera -. Nuestra pantalla mantendrá un enlace permanente, primero con el sujeto, luego con la célula en marcha hacia la fecundación, y por fin con el ser engendrado. Mientras la luz brille en la pantalla, sabremos que el proceso sigue su marcha. - Sólo nos queda esperar. - Hubiese sido mejor tratar a una cantidad mayor de sujetos - dijo la vibración de la segunda esfera -. Nos habríamos asegurado así mayores probabilidades de éxito., - Algún día eso será posible. Por ahora, sólo contamos con un proyector, capaz de modificar un solo organismo, y si fracasamos, pasarán diez días, trescientos años para ese mundo, antes de que encontremos un nuevo sujeto., Fermín Sosa ya se había resignado a no dormir esa noche. El calor no cedía, y el insomnio lo había puesto tan nervioso que le palpitaban las sienes., Se preguntó si faltaba mucho para que aclarase. Abrió bien los ojos y escudriñó la esfera del despertador, cuyo tic-tac era cada vez más estridente. La pintura luminosa se había gastado hacía mucho tiempo, y aunque algunos números todavía parecían manchitas fosforescentes en la oscuridad, no pudo ver las agujas., Dio media vuelta. Le molestaban las sábanas, empapadas de sudor. Envidió a la Rufina, que dormía tan serenamente que ya ni siquiera chasqueaba la lengua., De pronto, sintió ganas de acariciar a la Rufina. Hacía dos noches que no la abrazaba, recordó. Los últimos días había vuelto muy cansado del trabajo, y por la mañana apenas si tenía tiempo de lavarse, tomar unos mates con galleta y salir para el molino. Ahora, en cambio, a pesar del insomnio, un calorcito familiar se le insinuaba en el bajo vientre. Tosió un par de veces, para ver si la Rufina se despertaba. Pero ella no abriría los ojos aunque la casa se viniera abajo., Después se revolvió en la cama con fuerza, estirando intencionadamente las piernas y los brazos y empujando a la Rufina. Ella chasqueó la lengua, como si empezara a inquietarse. Pero siguió durmiendo., Un hijo. Sin saber por qué, Fermín pensó que lo que deseaba en ese momento no era un revolcón sin consecuencias, sino algo distinto, más sólido, que se prolongase en un fruto. Que la Rufina quedase o no embarazada siempre había sido para él una contingencia librada al destino, pero en ese instante la idea adquiría un significado nuevo, solemne. Fermín no estaba acostumbrado a luchar contra sus impulsos. Cuando tendió la mano hacia la Rufina lo hizo con decisión, como si aquel fuese un acto que podría cambiar su vida., Sus dedos se cerraron sobre el hombro redondo, carnoso, y deslizaron hacia abajo el camisón, al mismo tiempo que acariciaban la piel húmeda y suave. Apoyó los labios sobre el cuello de la Rufina, aspiró el perfume tenue del pelo e hizo un poco de presión con los dientes., La Rufina se volvió instintivamente hacia él y lo abrazó. Los dos cuerpos quedaron un momento en contacto, inmóviles, y al fin ella onduló las caderas para indicar que esta vez si se había despertado. - La célula activada ha comenzado a desplazarse anunció la vibración de la primera esfera -. Entramos en la segunda parte del experimento. El contacto se mantiene sin modificaciones en la pantalla., Se quedaron abrazados., - Vamos a tener un hijo, ¿sabés? - dijo Fermín., - ¿Cómo?, - Un hijo - insistió Fermín -. Estoy seguro de que vamos a tener un hijo., - Dios te oiga - murmuró la Rufina., Lo besó en la boca, con dulzura, y suspiró., De pronto él sintió deseos de verla, de contemplar ese cuerpo que pronto empezaría a combarse maravillosamente. - Espera un momento - dijo. Bajó de la cama, buscó a tientas los fósforos en la mesa de luz, encendió uno, y lo acercó a la lámpara de queroseno que colgaba sobre la cabecera., Al principio la claridad iluminó apenas la cara de Fermín y una parte de la pared, pero luego fue creciendo con un brillo radiante, más y más intenso, que se transformó al fin en la refulgencia de una bola de fuego enceguecedora., - ¡Fermín! - gritó la Rufina con los ojos desencajados, cubriéndose el rostro con el antebrazo, sin atinar a moverse a pesar de que la lámpara chisporroteaba sobre su cabeza -. ¡La lámpara va a estallar, Fermín! ¡Fermín!, Hubo una cascada de fuego que se volcó sobre la cama y sobre la Rufina. Una llamarada brotó de la lámpara como de la boca de un cañón, desparramando fragmentos de metal y de vidrio que acribillaron la cara de Fermín., Chorreando sangre, él se abalanzó sobre el cuerpo que se retorcía en el techo, envuelto en una monstruosa enredadera de fuego que estiraba sus llamas hacia el cielo raso, deslizándose por las paredes de madera y cartón, restallando, crepitando, rugiendo. Desde afuera llegaban gritos, pero ahora en el cuarto sólo había silencio y fuego, y un olor acre y nauseabundo a carne quemada., En un planeta que aún no figuraba en ninguna carta astronómico, la luz de una pantalla osciló brevemente, y se apagó., - Algo ha fallado - anunció la vibración de la primera esfera -. La célula de la experiencia genética ya no existe. - Quizás el mundo elegido no estaba preparado para recibir al nuevo ser - comentó la vibración de la segunda esfera -. Esperaremos diez días y veremos qué ocurre entonces. De un diario de Buenos Aires:, ...y el incendio se extendió en pocos minutos por las casas de madera y cartón prensado de la villa de emergencia, dejando sin techo a 78 familias., Las autoridades que investigan las causas del siniestro han tomado declaración a numerosos testigos, y todo parece indicar que el fuego fue provocado por el estallido de una Iámpara de queroseno en el rancho ocupado por Fermín Sosa, argentino, de 37 años, y su compañera Rufina Godoy, de 32 años. Los moradores del rancho señalado como lugar de origen del incendio perecieron al no poder escapar de la trampa mortal de las llamas. No hubo otras víctimas, pero se calcula que los daños materiales...

Version de L2 / correction de la proposition d'Estelle

Todo cambió cuando ella apareció. Mi mirada acci­dental absorbió primero, sin prestarle demasiada aten­ción, la luz encendida en el apartamento frente al mío. Luego me fijé en que las cortinas estaban abiertas. Finalmente, observé el paso distraído de la persona que ocupaba el flat de enfrente. Me dije, distraído yo también:
-Es una mujer.
Olvidé la novedad. Ese apartamento llevaba años deshabitado. Yo cumplía mis horarios de trabajo. Luego iba al teatro. Y sólo al regresar, hacia las once de la noche, a mi casa, notaba el brillo nocturno de la ventana vecina. Como "vecina" era la mujer que se movía dentro de las habitaciones opuestas a las mías, apareciendo y desapareciendo de acuerdo con sus hábitos personales. Empezó a interesarme. La miraba siempre de le­jos, moviéndose, arreglando la cama, sacudiendo los muebles, sentada frente a la televisión y paseándose en silencio, con la cabeza baja, de una pared a la opues­ta. Todo esto sólo a partir de las once de la noche cuando yo terminaba mi jornada teatral, o a partir de las siete cuando regresaba de la oficina. De día, cuando me iba a la oficina, las cortinas de enfrente estaban cerradas, pero de noche, al regre­sar, siempre las encontraba abiertas. Esperé, de manera involuntaria, que la mujer se acercara a la ventana para verla mejor. Era natural -me dije- que a las once de la noche se atareara en los afanes finales del día antes de apagar las luces e irse a dormir.

Carlos Fuentes, Inquieta compañía.

Todo cambió cuando ella apareció.
Tout changea quand elle apparut.
OK

Mi mirada acci­dental absorbió primero, sin prestarle demasiada aten­ción, la luz encendida en el apartamento frente al mío.
Mon regard inattendu absorba en premier, sans lui prêter trop attention, la lumière allumée dans l’appartement en vis à vis du mien.
Remarque 1 :
« mon regard inattendu » :
N'oubliez pas que le lecteur français n'est pas supposé avoir la version originale en regard de votre traduction (sinon, d'ailleurs, il lirait directement en espagnol) et que donc, toute traduction confuse rend l'accès au sens ou compliqué ou carrément impossible. Or là, on se demande ce que veut dire / ou ce que pourrait vouloir dire dans cette phrase « un regard inattendu »… Bien sûr, on le devine, mais devoir deviner signifie précisément qu'il y a un problème. Essayez de voir si vous trouvez quelque chose de plus clair ; soit un autre adjectif, soit en passant par une périphrase.
Remarque 2 :
« sans lui prêter » / sans lui accorder plus d'attention que cela.
Remarque 3 :
« en vis à vis » ; oui, pourquoi pas… ? Mais n'oubliez pas les tirets.

Luego me fijé en que las cortinas estaban abiertas.
Ensuite, je remarquai que les rideaux étaient ouverts.
Ensuite / puis (traduit davantage l'instantanéité)

Finalmente, observé el paso distraído de la persona que ocupaba el flat de enfrente.
Finalement, j’observai le pas distrayant de la personne qui occupait le flat d’en face.
Remarque 1 : « Le pas distrayant » = CS (là, je me demande si c'est un choix délibéré [auquel cas il faut que vous regardiez mieux ce qui suit] ou si, en ouvrant le dictionnaire bilingue, vous vous êtes contentée du premier sens… C'est une tentation courante, dont nous avons tous été victimes un jour, et qui tous nous a joué des tours à un moment ou à un autre. Lisez bien jusqu'au bout, non seulement pour être certaine de faire le bon choix, mais éventuellement pour trouver encore un autre mot, par comparaison avec ceux qu'on vous propose. Et si décidément, vous n'arrivez pas à mettre le doigt sur le mot adéquat dans votre contexte, n'hésitez pas à faire un petit tour dans le dictionnaire unilingue… ; en ayant une définition précise du sens du terme, vous risquez de beaucoup plus facilement penser à son équivalent français. Oui, je vous l'accorde, cela demande un peu de travail – mais c'est cela aussi qui est agréable avec la traduction. Et ainsi, vous deviendrez une vraie éponge ; contente de connaître et de stocker de plus en plus de mots, dans les deux langues).

Me dije, distraído yo también:
Je me dis, étant distrait moi aussi :
Ok… Comme il n'y a pas de verbe en espagnol, nous pouvons facilement faire de même, avec une simple inversion = Distrait moi aussi, je me dis :

-Es una mujer.
- C’est une femme.

Olvidé la novedad.
J’oubliai la nouveauté.
C'est une traduction littérale… Le problème étant que si vous vous mettez à la place du lecteur français, croyez-vous qu'il saisirait immédiatement le sens ? S'il doit relire ne serait-ce qu'une fois pour comprendre, cela signifie que le traducteur a mal fait son travail. Je répète que l'argument « On comprend quand même » n'est pas recevable. Il faut trouver une solution. Il est vrai que là, ça n'est pas simple… car quel mot prendre pour « novedad » ? On peut éventuellement opter pour « incident » mais cela n'est pas complètement satisfaisant à cause d'une petite nuance dans la définition ; voici ce que nous dit le Trésor de la Langue Française :
« Petit événement fortuit et imprévisible, qui survient et modifie le déroulement attendu et normal des choses, le cours d'une entreprise, en provoquant une interruption ressentie le plus souvent comme fâcheuse. » Bien sûr, « le plus souvent » ne veut pas dire tout le temps, mais enfin, il faut en déduire que c'est globalement ce que nous suggérerons dans la tête du lecteur ; or ça n'est pas du tout cela que voulait exprimer le narrateur.
Que pensez-vous de = événement ?

Ese apartamento llevaba años deshabitado.
Cet appartement était resté inhabité plusieurs années.
OK… Vous avez changé le temps, mais ça va.

Yo cumplía mis horarios de trabajo.
Moi, j’exécutais mes horaires de travail.
- Ici, le « moi » est inutile… car il n'y a pas de différenciation avec un autre ou d'autres personnage(s) à faire. La présence du pronom personnel n'est pas toujours « significative ».
- « J'exécutais »… Bof. C'est un peu sérieux dans un tel contexte où le narrateur raconte son histoire à la première personne – simplement. Pourquoi pas « assurer » ? ou « faire » (cela dépend : en avons-nous d'autres ailleurs ?) ?
- « Horaires » ? Encore une traduction littérale, pas fausse… mais moins bien adaptée que quelque chose de plus simple : mes heures.

Luego iba al teatro.
Après, j’allais au théâtre.

Y sólo al regresar, hacia las once de la noche, a mi casa, notaba el brillo nocturno de la ventana vecina.
Et seulement à mon retour, vers onze heures du soir, chez moi, je notais l’éclat nocturne de la fenêtre voisine.
- « Et seulement à mon retour »… est TRÈS maladroit. Vous avez négligé de vous demander comment vous diriez cela spontanément en français. N'oubliez pas que votre texte doit parler ; un récit est l'écriture d'une voix – quelque chose de suffisamment difficile à réaliser pour qu'on n'ajoute pas des entraves en rendant l'ensemble artificiel.
Solution possible = ce n'est qu'à mon retour
- Et seulement à mon retour, vers onze heures du soir, chez moi :
Là, vous ne pouvez pas désolidariser les morceaux de la phrase = remettez les ronds avec les ronds et les carrés avec les carrés ;-)
Et ce n'est qu'en rentrant chez moi, vers onze heures du soir, que
- je notais l’éclat nocturne de la fenêtre voisine.
Attention au sens de « noter » ; certes nous pouvons l'employer dans le sens de « remarquer », mais il vaut mieux le réserver pour « prendre note » / « écrire »… Attention aux hispanismes, partiels ou complets.
Cela donnerait = Et ce n'est qu'en rentrant chez moi, vers onze heures du soir, que je remarquais…
- éclat : oui… ça va.

Como "vecina" era la mujer que se movía dentro de las habitaciones opuestas a las mías, apareciendo y desapareciendo de acuerdo con sus hábitos personales.
Etant donné que « la voisine » était la femme qui bougeait à l’intérieur des pièces opposées aux miennes, apparaissant et disparaissant en accord avec ses habitudes personnelles.
C'est du charabia… Comme je ne suis pas certaine que vous ayez compris le sens tout court, à cause d'une mise en français plus que chaotique, je vais vous demander de préciser ce que vous avez compris / pas forcément de me donner immédiatement une solution de traduction, mais au moins de m'indiquer comment vous interprétez cela. Le cas échéant, répondez-moi dans les commentaires et je vous dirai si vous avez raison… puis nous verrons comment le rendre en français.

Empezó a interesarme.
Elle commença à m’intéresser.
OK.

La miraba siempre de le­jos, moviéndose, arreglando la cama, sacudiendo los muebles, sentada frente a la televisión y paseándose en silencio, con la cabeza baja, de una pared a la opues­ta.
Je la regardais toujours de loin, se déplaçant, arrangeant son lit, déménageant ses meubles, assise face à la télévision, se promenant en silence, avec la tête baissée, d’un mur à l’autre.
- « se déplaçant »… Est-ce véritablement ainsi que nous utilisons ce verbe en français. Exemple : son père est représentant de commerce, il se déplace beaucoup. / que pensez-vous de « allant et venant » ?
- Le matin, vous, vous « arrangez » votre lit ? Encore une fois, visualisez ce que fait le personnage et mettez-vous à sa place… Cela vous simplifiera grandement les choses.
- « Déménager » ; ok… mais il y a peut-être un verbe plus adapté, car là, elle ne les emporte pas, elle les change juste de place.
- « assise face à la télévision ». Attention de ne pas traduire un mot après l'autre, mais un ensemble : « assise DEVANT la télévision » est mieux.
- « se promenant »… ok, mais dans un appartement ? « faire les cent pas ». J'avoue que là, j'hésite.

Todo esto sólo a partir de las once de la noche cuando yo terminaba mi jornada teatral, o a partir de las siete cuando regresaba de la oficina.
Tout cela seulement à partir de onze heures du soir quand moi, je finissais ma journée théâtrale, ou à partir de sept heures quand je rentrais du bureau.
- Là c'est moins net que dans l'autre cas, mais malgré tout, le « moi » est encore une fois inutile.
- « jornada » ; de nouveau, vous n'avez regardé qu'une seule traduction possible et cela aboutit non seulement à un FS, mais à un manque de logique puisqu'on vous a dit précédemment qu'il allait au théâtre le soir.

De día, cuando me iba a la oficina, las cortinas de enfrente estaban cerradas, pero de noche, al regre­sar, siempre las encontraba abiertas.
Le jour, quand j’allais au bureau, les rideaux d’en face étaient tirés, mais le soir, à mon retour, je les trouvais toujours ouverts.
- « Le jour » / la journée.
- « tirés » ; ça, c'est un problème que je rencontre régulièrement. Quand je dis que les rideaux sont « tirés », c'est qu'ils sont ouverts ou fermés (il va de soi qu'il faut être clair à 100% pour le lecteur français… qui, je répète, n'a pas la V.O.) ? Il est vrai qu'avec le « ouverts » de la fin, cela lève en partie l'ambiguïté, mais pensez-y.

Esperé, de manera involuntaria, que la mujer se acercara a la ventana para verla mejor.
J’espérai, involontairement, que la femme s’approcherait à la fenêtre pour mieux la voir.
- « Espérer » ou « attendre » ?
- « Involontairement » / Malgré moi ?

Era natural -me dije- que a las once de la noche se atareara en los afanes finales del día antes de apagar las luces e irse a dormir.
C’était naturel – je me dis – qu’à onze heures du soir elle s’affairerait aux dernières tâches du jour avant d’éteindre la lumière et d’aller dormir.
- « C'était naturel » ; pourquoi pas tout simplement « il était naturel » / « il était normal »
- Grammaire « s'affairerait » ???????????????? Reprenez une grammaire pour voir quel temps s'impose ici.
- « du jour » / maladroit ; de la journée.

Version de L2 (à rendre pour le 15 décembre)

Todo cambió cuando ella apareció. Mi mirada acci­dental absorbió primero, sin prestarle demasiada aten­ción, la luz encendida en el apartamento frente al mío. Luego me fijé en que las cortinas estaban abiertas. Finalmente, observé el paso distraído de la persona que ocupaba el flat de enfrente. Me dije, distraído yo también:, -Es una mujer., Olvidé la novedad. Ese apartamento llevaba años deshabitado. Yo cumplía mis horarios de trabajo. Luego iba al teatro. Y sólo al regresar, hacia las once de la noche, a mi casa, notaba el brillo nocturno de la ventana vecina. Como "vecina" era la mujer que se movía dentro de las habitaciones opuestas a las mías, apareciendo y desapareciendo de acuerdo con sus hábitos personales. Empezó a interesarme. La miraba siempre de le­jos, moviéndose, arreglando la cama, sacudiendo los muebles, sentada frente a la televisión y paseándose en silencio, con la cabeza baja, de una pared a la opues­ta. Todo esto sólo a partir de las once de la noche cuando yo terminaba mi jornada teatral, o a partir de las siete cuando regresaba de la oficina., De día, cuando me iba a la oficina, las cortinas de enfrente estaban cerradas, pero de noche, al regre­sar, siempre las encontraba abiertas. Esperé, de manera involuntaria, que la mujer se acercara a la ventana para verla mejor. Era natural -me dije- que a las once de la noche se atareara en los afanes finales del día antes de apagar las luces e irse a dormir.

Carlos Fuentes, Inquieta compañía

***

Estelle nous propose sa traduction :

Tout changea quand elle apparut. Mon regard inattendu absorba en premier, sans lui prêter trop attention, la lumière allumée dans l’appartement en vis à vis du mien. Ensuite, je remarquai que les rideaux étaient ouverts. Finalement, j’observai le pas distrayant de la personne qui occupait le flat d’en face. Je me dis, étant distrait moi aussi :

- C’est une femme.

J’oubliai la nouveauté. Cet appartement était resté inhabité plusieurs années. Moi, j’exécutais mes horaires de travail. Après, j’allais au théâtre. Et seulement à mon retour, vers onze heures du soir, chez moi, je notais l’éclat nocturne de la fenêtre voisine. Etant donné que « la voisine » était la femme qui bougeait à l’intérieur des pièces opposées aux miennes, apparaissant et disparaissant en accord avec ses habitudes personnelles. Elle commença à m’intéresser. Je la regardais toujours de loin, se déplaçant, arrangeant son lit, déménageant ses meubles, assise face à la télévision, se promenant en silence, avec la tête baissée, d’un mur à l’autre. Tout cela seulement à partir de onze heures du soir quand moi, je finissais ma journée théâtrale, ou à partir de sept heures quand je rentrais du bureau.

Le jour, quand j’allais au bureau, les rideaux d’en face étaient tirés, mais le soir, à mon retour, je les trouvais toujours ouverts. J’espérai, involontairement, que la femme s’approcherait à la fenêtre pour mieux la voir. C’était naturel – je me dis-- qu’à onze heures du soir elle s’affairerait aux dernières tâches du jour avant d’éteindre la lumière et d’aller dormir.


***

Justine nous propose sa traduction :

Tout changea lorsqu'elle apparut. Mon regard involontaire absorba dans un premier temps, sans trop y prêter attention, la lumière allumée dans l'appartement en face du mien. Ensuite, je remarquai que les rideaux étaient ouverts. Finalement, j'observai la démarche distraite de la personne qui occupait le flat d'en face. Je me disai,distrait moi-même:
- C'est une femme.
J'oubliai ce changement.Cet appartement était inhabité depuis des années. J'accomplissais ma journée de travail. Ensuite j'allais au théâtre. Et ce n'est qu' en rentrant, vers vingt-trois heures, chez moi, que je remarquai l'éclat nocturne provenant de la fenêtre voisine.Le terme "voisine" désignant la femme qui se déplaçait dans les pièces opposées aux miennes, apparaissant et disparaissant conformément à ses habitudes personnelles.Elle commença à m'intéresser. Je la regardais toujours de loin: bouger, faire son lit, épousseter les meubles, assise devant la télé,ou marcher de long en large, en silence, la tête baissée. Tout cela seulement à partir de vingt-trois heures,quand je terminais ma journée théâtrale, ou à partir de dix-neuf heures quand je rentrais du bureau. La journée, quand je partais au bureau, les rideaux d'en face étaient fermés, mais la nuit, quand je rentrais, je les trouvais toujours ouverts. Inconsciemment, j'espérai que la femme s'approchât de la fenêtre pour pouvoir mieux la voir. Il était naturel -pensai-je- qu'à vingt-trois heures, elle s'affairât au labeur de la fin du jour, avant d'êteindre les lumières et d'aller dormir.

***

Sophia nous propose sa traduction :

Tout changea lorsqu’elle apparut. Mes yeux qui regardaient accidentellement absorbèrent d’abord, sans lui prêter trop d’attention, la lumière allumée dans l’appartement en face du mien. Après je m’aperçus que les rideaux étaient ouverts. Finalement, j’observai les pas distraits de la personne qui occupait l’appart en face. Je me dis, alors que j’étais moi-même distrait :
« C’est une femme. »
J’oubliai la nouveauté. Cet appartement était inhabité depuis des années. Je finissais avec mes horaires de travail. Ensuite, j’allais au théâtre. Et uniquement lorsque je rentrais à la maison, vers vingt-trois heures, je prêtais attention à la lumière nocturne de la fenêtre voisine. La « voisine » était la femme qui bougeait devant les pièces opposées aux miennes, apparaissant et disparaissant en fonction de ses habitudes personnelles.Elle commença à m’intéresser. Je la regardai toujours de loin, bouger, faisant le lit, nettoyant la poussière des meubles, assise devant la télévision et se promenant en silence, la tête basse, d’un mur au mur opposé. Tout cela à partir de vingt-trois heure quand, je finissais ma journée au théâtre, ou à partir de dix-neuf heure lorsque je rentrai du bureau.
La journée, quand j’allais au bureau, les rideaux en face étaient fermés, mais la nuit, lorsque je rentrais, je les trouvais toujours ouverts. J’attendais, de manière involontaire, que la femme s’approche de la fenêtre pour la voir mieux. C’était normal, me dis-je, que à vingt-trois heure elle soit débordée par les corvées de fin de journée avant d’éteindre la lumière et d’aller se coucher.

mercredi 14 décembre 2011

Référence culturelle : Xtabay

Une idée d'Auréba

Pour info – Projet SF

Je viens de faire un dossier spécial Projet C2C (je vous rappelle que les dossiers se trouvent en bas de la colonne de gauche) qui regroupera tous les posts s'y rapportant. Si vous avez le moindre doute sur le fonctionnement général que nous allons adopter (identique à celui du « Rêve du robot » – chaque équipe traduira progressivement avec moi), envoyez-moi un mail.

Projet SF – Collectif Constellation du Caméléon

Voici davantage de liens pour trouver des nouvelles de SF à votre goût (et il va de soi que vous avez tout loisir d'aller piocher où vous voulez ailleurs). L'essentiel étant, je le répète, de préalablement demander à l'auteur l'autorisation de publier son texte gracieusement. Expliquez bien de quoi il retourne : une mini-anthologie traduite associée aux actes d'une journée d'étude consacrée à la SF en Amérique latine organisée par l'Université de Paris X (le groupe de recherche est le GRELPP). En somme pas un projet éditorial commercial, mais strictement à vocation « scientifique » – aucun bénéfice financier n'étant attendu dans l'histoire… Malhereusement.
Ne négligez pas cette étape de « prise de contact », qui vous prendra peut-être du temps : il faut d'abord parvenir à dénicher les adresses mail (or cela n'est pas toujours simple), attendre une réponse, passer l'étape des explications, etc. Cela est susceptible de durer plusieurs semaines, voire plusieurs mois. Raison pour laquelle il n'est peut-être pas mauvais d'avoir deux ou trois textes sur le feu en parallèle (surtout si vous voyez que vous n'avez pas une réponse dans les jours qui suivent l'envoi de votre message). Ce n'est qu'une fois cette étape franchie que vous pourrez vous mettre au travail de traduction proprement dit… sous peine d'avoir perdu votre temps si la pêche n'aboutit pas.
Pour ce qui est des critères de choix, ils relèvent strictement de votre plaisir de lecture et, évidemment, de l'appartenance au genre science-fictionnel.

mardi 13 décembre 2011

La chanson du mardi, choisie par DJ Elena

http://youtu.be/M3pQiwrYNyg

Question de lexique

Qu'est-ce que la = THAUMATURGIE ?

lundi 12 décembre 2011

Achèvement des relectures du deuxième jet Le Rêve du robot

Voilà ! Le travail a pris un peu de temps – pas plus qu'attendu, cela dit… ou à peine ; les quelques heures d'une balade dominicale, ponctuerait Irène – et n'a pas toujours été facile (car avancer à quatre demande patience et souplesse alors que la lassitude s'installe [des plus naturelles… car, je l'ai dit souvent, quelle que soit la qualité d'un texte, il est rare qu'il franchisse sans encombres le cap de plusieurs lectures, à plus forte raison des lectures de traducteurs/correcteurs ; et encore… imaginez que là, nous n'en sommes qu'au deuxième jet, sachant qu'un traducteur qui se respecte doit passer entre 8 et 10 fois…, de surcroît non pas sur quelques pages, mais sur un roman entier !], que l'impatience de commencer le prochaine nouvelle avec son binôme interstellaire gagne les troupes et que domine une forme d'aveuglement – car à force de tourner et retourner les phrases dans un sens, dans l'autre, on finit par soutenir tout et son contraire avec la même conviction et la même vigueur, sans plus y voir clair et net), mais il est bel et bien terminé… Et je crois que nous avons de quoi être fières. Je le publie à la suite et vous demande de bien relire deux autres fois.
La première : avec l'espagnol en regard… Simplement pour s'assurer qu'il ne nous manque pas une phrase, des mots…
La deuxième : sans plus du tout regarder la V.O. Que le texte vous apparaisse seul, sans le support de son aîné. La question à laquelle il faudra répondre au terme de votre lecture est celle de savoir si le cadet tient debout tout seul et si, donc, nous pouvons le laisser partir sans inquiétudes vers les contrées francophones.
Rendez-vous d'ici quelques jours pour la réponse… Chacune des traductrices de la nouvelle donnera son accord pour clôture dans les commentaires et les lecteurs « extérieurs » pourront éventuellement faire des remarques.

Le Rêve du robot – deuxième jet

Roservind était un robot automate affecté aux mines de Yanacocha. À 160 ans, il était encore en service effectif. Il ne se reposait jamais, hormis les jours où il devait recharger ses batteries ou lorsqu'il allait à la maintenance, comme ses semblables. Ce robot était toujours en fonctionnement à une époque pourtant ultérieure à la « Grande Révolution Robotique » (dont l'impact fut bien supérieur à celui de la Révolution Industrielle) et peu après la R.R.I. (Réforme Robotique Industrielle), au cours desquelles des millions et des millions de robots furent détruits par la main de l'homme sur l'ensemble de la planète. Bien que très évoluées grâce à leur intelligence artificielle, ces machines n'avaient jamais représenté un danger pour l'humanité. Pour la simple et bonne raison que leur intelligence n'égalerait jamais celle des humains. Jamais elles ne nourriraient le dessein de tuer des êtres vivants, ni n'auraient ne serait-ce que la malignité d'envisager une chose pareille. Pas plus qu'elles ne seraient pourvues de ce que les humains ont de spécial… ce que l’on appelle une âme. Recouvert d'un métal résistant à la corrosion, Roservind avait la structure morphologique d’un humain ; son visage, cependant, ne reflétait pas la moindre émotion. Employé dans l'industrie, il était nécessairement multitâches ; car en application de la loi numéro 5 de la R.R.I., il ne pouvait y avoir plus de 3 robots par usine. Outre divers travaux, telles étaient ses principales activités : agent d’entretien, médecin, comptabiliseur et poseur de dynamite. Il subissait quotidiennement les humiliations des travailleurs. Son corps avait beau être la cible des crachats, de jets d'urine et de projections de peinture, il ne percevait pas la malice de ceux qui se moquaient de lui. Un jour, Roservind fut envoyé à 4000 mètres sous terre pour aider un groupe de plus de 100 mineurs. Et c'est là que l'accident se produisit : un éboulement de rochers et de terre boucha toutes les entrées de la mine. Il faudrait huit bons mois pour les délivrer, à condition qu'ils fussent encore en vie d'ici là. Au bout de 4 mois, les travailleurs commençaient déjà à mourir les uns derrière les autres, à cause de la faim et de la soif. Même l'assistance médicale dispensée par le robot s'avéra insuffisante pour ces pauvres malheureux., Sur les 100 qu'il y avait au départ, il n'en restait plus que 10. Le robot assistait, impuissant, à l'agonie des ouvriers. Dépourvu de toute émotion, il pouvait néanmoins réfléchir. Il se remémora par exemple les souvenirs d'une époque passée – sauvegardée dans sa base de données – durant laquelle il avait été au service d'une famille en tant que majordome. Famille qui l'avait vendu à un ferrailleur, sans toutefois... qu'il en ait conçu de l'aigreur. Il ne comprenait jamais pourquoi les gens pleuraient ou riaient…, Ils étaient tellement imprévisibles. Finalement, il vit l'ultime mineur au seuil de la mort ; l'homme avait une photo de sa famille serrée dans une main, un crucifix dans l'autre, et pleurait. Peu après, il mourut. Le robot se trouva complètement seul au milieu des cadavres. Et pour la première fois il s'interrogea sur ce qui le rendait différent des humains. Pourquoi vont-ils au ciel, eux, alors que les robots… non ? Puisque les animaux non plus ne vont pas au ciel – se disait-il intérieurement – pourquoi les humains y vont-ils ? Est-ce que je pourrais y aller au ciel, moi aussi ? Notre robot se posait en effet bien des questions. L'une d'elles était liée au souvenir qu'il conservait d'une grève menée par les mineurs. Ils réclamaient leurs droits, ils avaient des buts dans la vie. Il songeait aux grandes victoires qui avaient marqué l'histoire de l'humanité ; ils avaient atteint leurs objectifs... réalisé leurs rêves. Plusieurs jours après, les lumières de la mine s'éteignirent et le robot demeura dans l'obscurité totale... Là, il se demanda : Moi, quel est mon objectif dans la vie ? Il alluma la frontale de son casque et commença à lire une bible qu'il avait prise sur l'un des cadavres. Plus de neuf mois s'écoulèrent avant que les secouristes n'arrivent… ; ils ne sortirent de là que le robot. À l'extérieur, voici ce qui arriva : tout le monde lui lança des regards haineux. Sans crier gare, un superviseur apostropha le robot :

« Hé, toi, là… retourne au boulot ! », Le superviseur s'étonna de la réaction du robot, qui resta planté devant lui sans bouger ; normalement, en effet, les robots exécutaient sur-le-champ les ordres qu'on leur donnait... ; celui-ci était manifestement différent.

« Retourne au boulot ! » répéta le superviseur.

Sauf que le robot avait compris la différence entre les robots et les humains... l'âme. Selon les Saintes Écritures, chaque être humain a une âme unique, qui va au ciel ou en enfer en quittant son enveloppe charnelle. Roservind était dubitatif : comment est-il possible que je parvienne à penser librement, sans obéir à de complexes lignes de programmation ? Comment faut-il que je m'y prenne pour avoir une âme ? Sans en être conscient, le robot avait désormais un objectif… un rêve. Il ne lui restait plus qu'à donner le coup d'envoi grâce auquel il serait à même d'entamer sa longue quête… ; deux mots : Je démissionne !

Roservind venait de naître.

Deuxième jet – la fin / post commentaires

— ¡No escuchas robot estúpido!– Roservind se preguntaba: ¿Cómo puedo pensar independientemente sin obedecer las complejas líneas de programación? ¿Cómo haría para obtener un alma? Y sin darse cuenta el robot ya tenía una meta… un sueño. Ahora sólo faltaba darle el punto de inicio a su largo camino… una palabra:— ¡Renuncio!, y desde ese momento Roservind acababa de nacer.

— Tu m'entends, espèce de crétin de robot !
Roservind s'étonnait : comment est-il possible que je parvienne à penser librement, sans obéir aux complexes lignes de programmation ? Comment faut-il que je m'y prenne pour avoir une âme ? Et sans en être conscient, le robot avait désormais un objectif… un rêve. le coup d'envoi grâce auquel il serait à même d'entamer sa longue quête… ; deux mots : Je démissionne !
Et à ce moment-là, oui, Roservind était né.

Deuxième jet « Le rêve du robot » – de « Une ver fuera… » jusqu'à « cuerpo material »

Una vez fuera. Todos miraban con odio a éste. Sin motivo alguno un supervisor le dijo al robot: — ¡Tú… Vuelve a tu trabajo!, El robot se quedó parado frente al supervisor, y este quedó sorprendido porque todos los robots siempre ejecutan una orden rápidamente… pero éste era diferente., — ¡Vuelve a tu trabajo!—le seguía exclamando el supervisor., Pero el robot logró entender la diferencia entre robots y humanos… era el alma. Según las sagradas escrituras, el alma era única en cada ser humano y la que se iría al cielo o al infierno dejando el cuerpo material.

À l'extérieur, voici ce qui arriva : tout le monde lui lançait des regards haineux. Sans crier gare, un superviseur apostropha le robot : « Hé, toi, là… retourne au boulot ! » Le robot resta planté devant un superviseur tout surpris, les robots exécutant en effet sur-le-champ les ordres qu'on leur donnait... ; or, celui-ci était manifestement différent., « Retourne au boulot ! » répétait le superviseur. Sauf que le robot avait compris la différence entre les robots et les humains... l'âme. Selon les Saintes Écritures, chaque être humain a une âme unique, qui va au ciel ou en enfer en quittant son enveloppe charnelle.

À l'extérieur, voici ce qui arriva :

Phrase de départ :
À l'extérieur, voici ce qui arriva : tout le monde lui lançait des regards haineux.
Après correction :
tout le monde lui lança des regards haineux. Sans crier gare, un superviseur apostropha le robot :

« Hé, toi, là… retourne au boulot ! »

Phrase de départ :
Le robot resta planté devant un superviseur tout surpris, les robots exécutant en effet sur-le-champ les ordres qu'on leur donnait... ; or, celui-ci était manifestement différent.
Après correction :
Le superviseur s'étonna de la réaction du robot, qui resta planté devant lui sans bouger ; normalement, en effet, les robots exécutaient sur-le-champ les ordres qu'on leur donnait... ; celui-ci était manifestement différent.

Phrase de départ :
« Retourne au boulot ! » répétait le superviseur.
Après correction :
« Retourne au boulot ! » répéta le superviseur.

Sauf que le robot avait compris la différence entre les robots et les humains... l'âme. Selon les Saintes Écritures, chaque être humain a une âme unique, qui va au ciel ou en enfer en quittant son enveloppe charnelle.

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Una vez fuera. Todos miraban con odio a éste. Sin motivo alguno un supervisor le dijo al robot: — ¡Tú… Vuelve a tu trabajo!
El robot se quedó parado frente al supervisor, y este quedó sorprendido porque todos los robots siempre ejecutan una orden rápidamente… pero éste era diferente.
— ¡Vuelve a tu trabajo!—le seguía exclamando el supervisor.
Pero el robot logró entender la diferencia entre robots y humanos… era el alma. Según las sagradas escrituras, el alma era única en cada ser humano y la que se iría al cielo o al infierno dejando el cuerpo material.

À l'extérieur, voici ce qui arriva : tout le monde lui lançait des regards haineux. Sans crier gare, un superviseur apostropha le robot :
« Hé, toi, là… retourne au boulot ! »
Le robot resta planté devant un superviseur tout surpris, les robots exécutant en effet sur-le-champ les ordres qu'on leur donnait... ; or, celui-ci était manifestement différent.
« Retourne au boulot ! » répétait le superviseur.
Sauf que le robot avait compris la différence entre les robots et les humains... l'âme. Selon les Saintes Écritures, chaque être humain a une âme unique, qui va au ciel ou en enfer en quittant son enveloppe charnelle.

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Recordaba los grandes triunfos en la historia de la humanidad; lograron sus metas… sus sueños. Varios días después las luces dentro de la mina se apagaron y el robot quedó en total oscuridad… y se preguntó: ¿Cuál es mi meta en mi existencia? Prendió la luz de su casco y empezó a leer una biblia que tomó de un cadáver. Pasaron más de nueve meses, y llegó el rescate… sólo sacaron al robot.

Il songeait aux grandes victoires qui avaient marqué l'histoire de l'humanité ; ils avaient atteint leurs objectifs... réalisé leurs rêves. Plusieurs jours après, les lumières de la mine s'éteignirent et le robot demeura dans l'obscurité totale... Là, il se demanda : Moi, quel est mon objectif dans la vie ? Il alluma la frontale de son casque et commença à lire une bible qu'il avait prise sur l'un des cadavres. Plus de neuf mois s'écoulèrent avant que les secouristes n'arrivent… ; ils ne sortirent de là que le robot.

Aucune correction n'a été apportée à cette section du texte.

Deuxième jet « Le rêve du robot » – de « Y por primera vez… » jusqu'à « metas en la vida »

Y por primera vez se preguntó qué le hacía diferente de los humanos. Porque ellos van al cielo y los robots… no. Los animales no van al cielo —se decía a sí mismo— ¿Por qué los humanos? ¿Yo podría ir al cielo? De esa manera el robot se formulaba muchas preguntas. En una de esas, recordaba cuando hubo una huelga de trabajadores de la mina. Estos reclamaban sus derechos, tenían metas en la vida.

Et pour la première fois il s'interrogea sur ce qui le rendait différent des humains. Pourquoi vont-ils au ciel, eux, alors que les robots… non ? Puisque les animaux non plus ne vont pas au ciel – se disait-il intérieurement – pourquoi les humains y vont-ils ? Est-ce que je pourrais y aller au ciel, moi aussi ? Notre robot se posait en effet bien des questions. L'une d'elles était liée au souvenir qu'il conservait d'une grève déclenchée par les mineurs. Ils réclamaient leurs droits, ils avaient des buts dans la vie.

Et pour la première fois il s'interrogea sur ce qui le rendait différent des humains. Pourquoi vont-ils au ciel, eux, alors que les robots… non ? Puisque les animaux non plus ne vont pas au ciel – se disait-il intérieurement – pourquoi les humains y vont-ils ? Est-ce que je pourrais y aller au ciel, moi aussi ? Notre robot se posait en effet bien des questions.

Phrase de départ :
L'une d'elles était liée au souvenir qu'il conservait d'une grève déclenchée par les mineurs.
Après correction :
L'une d'elles était liée au souvenir qu'il conservait d'une grève menée par les mineurs.

Ils réclamaient leurs droits, ils avaient des buts dans la vie.

dimanche 11 décembre 2011

Nom du collectif (projet de traduction SF)

Comme je vous l'ai dit dans mon précédent post concernant notre grand projet de traduction de nouvelles de SF (à intégrer à la publication des actes de la journée d'étude organisée par l'université de Paris Ouest – Nanterre – La Défense), il nous faut un nom pour nous présenter devant nos divers interlocuteurs et pour co-signer nos travaux – en plus des signatures individuelles, cela va de soi. J'avais naturellement pensé à quelque chose tournant autour du terme « galaxie » pour être en adéquation avec notre support et avec la mini-commauté que nous représentons… et puis, vous ayant demandé d'adopter un nom d'étoile pour votre binôme, il m'a semblé beaucoup plus adapté de parler de constellation. C'est ainsi qu'après avoir passé en revue les très nombreuses constellations existantes, je suis tombée sur celle du Caméléon, intéressante eu égard à sa situation géographique et aussi parce qu'elle renvoie à animal hautement emblématique du statut et du rôle du traducteur). Raison pour laquelle je vous propose le nom suivant : Collectif de la Constellation du Caméléon… – autrement dit le C 2 C. Qu'en pensez-vous ? Notre brave Roservind, le robot automate qui nous a lancé dans l'aventure de la traduction interstellaire, ne serait-il fier de nous ?

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Y por primera vez se preguntó qué le hacía diferente de los humanos. Porque ellos van al cielo y los robots… no. Los animales no van al cielo —se decía a sí mismo— ¿Por qué los humanos? ¿Yo podría ir al cielo? De esa manera el robot se formulaba muchas preguntas. En una de esas, recordaba cuando hubo una huelga de trabajadores de la mina. Estos reclamaban sus derechos, tenían metas en la vida.

Et pour la première fois il s'interrogea sur ce qui le rendait différent des humains. Pourquoi vont-ils au ciel, eux, alors que les robots… non ? Puisque les animaux non plus ne vont pas au ciel – se disait-il intérieurement – pourquoi les humains y vont-ils ? Est-ce que je pourrais y aller au ciel, moi aussi ? Notre robot se posait en effet bien des questions. L'une d'elles était liée au souvenir qu'il conservait d'une grève déclenchée par les mineurs. Ils réclamaient leurs droits, ils avaient des buts dans la vie.

Deuxième jet « Le rêve du robot » – de « Familia que… » jusqu'à « los cadáveres »

Familia que lo vendió a un chatarrero, pero… él nunca sintió disgusto alguno. Nunca comprendía por qué las personas lloraban, reían… Eran tan impredecibles. Vio al último minero vivo al borde de la muerte agarrando una cruz y otro una foto de su familia, éste lloraba y poco después, murió. El robot quedó totalmente solo con los cadáveres.

Famille qui l'avait vendu à un ferrailleur, sans toutefois... qu'il en ait conçu de l'aigreur. Il ne comprenait jamais pourquoi les gens pleuraient, riaient... Ils étaient tellement imprévisibles. Finalement, il vit l'ultime mineur au seuil de la mort ; une photo de sa famille serrée dans une main, l'homme attrapa un crucifix. Peu après, il mourut. Le robot se trouva complètement seul au milieu des cadavres.


Famille qui l'avait vendu à un ferrailleur, sans toutefois... qu'il en ait conçu de l'aigreur.
Phrase de départ :
Il ne comprenait jamais pourquoi les gens pleuraient, riaient...
Après correction :
Il ne comprenait jamais pourquoi les gens pleuraient ou riaient…

Ils étaient tellement imprévisibles.

Phrase de départ :
Finalement, il vit l'ultime mineur au seuil de la mort ; une photo de sa famille serrée dans une main, l'homme attrapa un crucifix.
Après correction :
Finalement, il vit l'ultime mineur au seuil de la mort ; l'homme avait une photo de sa famille serrée dans une main, un crucifix dans l'autre, et pleurait.

Peu après, il mourut. Le robot se trouva complètement seul au milieu des cadavres.

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Familia que lo vendió a un chatarrero, pero… él nunca sintió disgusto alguno. Nunca comprendía por qué las personas lloraban, reían… Eran tan impredecibles. Vio al último minero vivo al borde de la muerte agarrando una cruz y otro una foto de su familia, éste lloraba y poco después, murió. El robot quedó totalmente solo con los cadáveres.

Famille qui l'avait vendu à un ferrailleur, sans toutefois... qu'il en ait conçu de l'aigreur. Il ne comprenait jamais pourquoi les gens pleuraient, riaient... Ils étaient tellement imprévisibles. Finalement, il vit l'ultime mineur au seuil de la mort ; une photo de sa famille serrée dans une main, l'homme attrapa un crucifix. Peu après, il mourut. Le robot se trouva complètement seul au milieu des cadavres.

Deuxième jet « Le rêve du robot », de « Tardarían » jusqu'à « mayordomo »

Tardarían más de 8 meses en rescatarlos, si estuviesen con vida. Después de 4 meses los trabajadores empezaban a morir de uno en uno por hambre y sed. Incluso la ayuda médica del robot no fue suficiente para los desgraciados. Tan solo quedaban unos 10 de los 100 que había. El robot no podía hacer nada y tan sólo se dedicaba a observar la agonía de los restantes. Aunque no tenía emociones, podía pensar. Y recordó los viejos tiempos que tenía un su base de datos de memoria, en que servía a una familia como mayordomo.

Il faudrait huit bons mois pour les délivrer, si tant est qu'ils fussent encore en vie. Au bout de 4 mois, les travailleurs commençaient déjà à mourir l'un derrière l'autre, à cause de faim et de soif. Même l'assistance médicale procurée par le robot s'avéra insuffisante pour ces pauvres malheureux. Sur les 100 qu'il y avait au départ, il n'en restait plus que 10. Impuissant, le robot n'avait d'autre choix que d'être témoin de l'agonie des autres. Dépourvu de la moindre émotion, il pouvait néanmoins réfléchir. Il se remémora par exemple les souvenirs d'une époque passée – sauvegardée dans sa base de données – durant laquelle il avait été au service d'une famille en tant que majordome.

Phrase de départ :
Il faudrait huit bons mois pour les délivrer, si tant est qu'ils fussent encore en vie. Au bout de 4 mois, les travailleurs commençaient déjà à mourir l'un derrière l'autre, à cause de faim et de soif.
Après correction :
Il faudrait huit bons mois pour les délivrer, à condition qu'ils fussent encore en vie d'ici là. Au bout de 4 mois, les travailleurs commençaient déjà à mourir les uns derrière les autres, à cause de la faim et de la soif.

Phrase de départ :
Même l'assistance médicale procurée par le robot s'avéra insuffisante pour ces pauvres malheureux.
Après correction :
Même l'assistance médicale dispensée par le robot s'avéra insuffisante pour ces pauvres malheureux.

Sur les 100 qu'il y avait au départ, il n'en restait plus que 10.

Phrase de départ :
Impuissant, le robot n'avait d'autre choix que d'être témoin de l'agonie des autres.
Après correction :
Le robot assistait, impuissant, à l'agonie des ouvriers.

Dépourvu de la toute émotion, il pouvait néanmoins réfléchir. Il se remémora par exemple les souvenirs d'une époque passée – sauvegardée dans sa base de données – durant laquelle il avait été au service d'une famille en tant que majordome.

samedi 10 décembre 2011

Question de lexique

Que signifie le mot = PUTATIF ?

Projet de traduction collective, 2

Photo : De kevkerkev

Comme expliqué il y a quelques jours dans un post, nous allons traduire collectivement (d'abord chacun de son côté, puis en nous voyant en chair et en os en janvier pour la mise en commun des propositions et l'achèvement du travail) le discours de Carlos Fuentes prononcé lors de la remise du titre de Docteur Honoris Causa de l'Université Michel de Montaigne – Bordeaux 3… De cela nous parlerons plus tard. Il faut que nous trouvions une date qui convienne à tout le monde.
Parallèlement, je me suis occupée ces jours-ci de concrétiser une idée qui m'est venue quand nous avons commencé « El sueño del robot » et qui s'est imposée définitivement en voyant le plaisir que nous y prenions et l'intérêt pédagogique que cela avait pour tous. Sans compter le résultat obtenu, assez satisfaisant de mon point de vue. J'ai effectivement contacté Françoise Aubès, l'organisatrice de la journée d'étude « La SF en Amérique latine », qui se tiendra à l'Université de Paris Ouest - Nanterre - La Défense en mai prochain pour lui proposer que la publication à laquelle ce travail de recherche donnera lieu comprenne une partie consacrée à la traduction de nouvelles. J'ai reçu hier son accord (enthousiaste) ! Nous voici donc avec devant nous un véritable projet éditorial à mener à bien – avec à la clé une signature collective et individuelle. Pour que cela prenne une certaine ampleur et que nous puissions assumer nos engagements, assez lourds pour des gens occupés comme nous le sommes en ce moment (entre 50 et 100 pages), j'ai décidé de monter une petite équipe, que j'appellerai désormais collectif (il faudra d'ailleurs nous trouver un nom pour sceller sa naissance et lui donner une existence réelle à l'extérieur) : avec les participantes actuellement les plus actives du blog (Elena, Irène et Justine) et certains des anciens apprentis traducteurs du Master 2 pro « métiers de la traduction », toujours un peu réticents de continuer à occuper les premiers sièges du navire tradabordien après être descendus à quai au terme de leur formation et en réalité contents d'être sollicités de loin en loin pour une nouvelle destination, en tant que professionnels, cette fois. Seront donc parmi nous – pour ceux qui ont jusque-là donné leur accord – : Vanessa Canavesi, Perrine Huet, Laëtitia Sworzil et Julie Sanchez. Il va de soi que nous n'allons pas pouvoir travailler toutes en même temps sur un même texte…, comme nous l'avons fait jusque-là. Ce serait la cacophonie ; une machine beaucoup trop complexe à mener à bon port. Raison pour laquelle je vous propose de constituer des « équipes ». Chacune d'elle choisira son texte (sur un site dont je vous donnerai bientôt les coordonnées), devra rapidement le signaler aux autres (histoire que tout le monde ne travaille pas sur le même), aura ensuite à contacter l'auteur pour s'assurer qu'il accepte qu'on le publie (certes les œuvres sont en accès libre sur internet, mais nous devons avoir la politesse de demander cette autorisation de publication gracieuse… Le principal argument à avancer étant que les presses universitaires ne peuvent assumer le coût de la fabrication et celui de la rétribution des auteurs, aussi bien des articles scientifiques que des nouvelles) et se mettra ensuite à l'ouvrage, en suivant la même méthode que celle que nous avons adoptée jusque-là pour « Le Rêve du robot ». C'est-à-dire qu'après avoir lu l'ensemble, vous traduirez phrase après phrase ; je les commenterai avec vous jusqu'à ce que nous trouvions une solution satisfaisante… Il va de soi que le travail commencé doit être achevé – c'est-à-dire traduction ET relectures comprises. Hors de question de quitter l'équipage et de laisser les autres finir seules… C'est une sorte d'engagement vis-à-vis de nous tous que vous prenez dès le départ.
Concernant le nom du collectif, je pense qu'il conviendrait d'adapter à notre support SF : quelque chose autour de Galaxie ? Et chaque équipe porterait le nom de la planète de son choix…
Une équipe est déjà formée :
Vanessa / Perrine.
Les autres, faites-moi connaître vos préférences et vos idées par mail.

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Tardarían más de 8 meses en rescatarlos, si estuviesen con vida. Después de 4 meses los trabajadores empezaban a morir de uno en uno por hambre y sed. Incluso la ayuda médica del robot no fue suficiente para los desgraciados. Tan solo quedaban unos 10 de los 100 que había. El robot no podía hacer nada y tan sólo se dedicaba a observar la agonía de los restantes. Aunque no tenía emociones, podía pensar. Y recordó los viejos tiempos que tenía un su base de datos de memoria, en que servía a una familia como mayordomo.

Il faudrait huit bons mois pour les délivrer, si tant est qu'ils fussent encore en vie. Au bout de 4 mois, les travailleurs commençaient déjà à mourir l'un derrière l'autre, à cause de faim et de soif. Même l'assistance médicale procurée par le robot s'avéra insuffisante pour ces pauvres malheureux. Sur les 100 qu'il y avait au départ, il n'en restait plus que 10. Impuissant, le robot n'avait d'autre choix que d'être témoin de l'agonie des autres. Dépourvu de la moindre émotion, il pouvait néanmoins réfléchir. Il se remémora par exemple les souvenirs d'une époque passée – sauvegardée dans sa base de données – durant laquelle il avait été au service d'une famille en tant que majordome.

Deuxième jet « Le rêve du robot », de « Le escupían » jusqu'à « entradas de la minas»

Le escupían, pintaban, meaban en su cuerpo metálico y éste no entendía la burla de los que se reían de él. Un día Roservind estuvo trabajando a 4000 metros bajo tierra con más de 100 mineros. Fue entonces cuando sucedió el siniestro: hubo un derrumbe que cubrió de rocas y tierra a todas las entradas de la minas.

On crachait, on jetait de la peinture, on urinait sur son corps de métal et lui, il ne saisissait pas la malice de ceux qui se moquaient de lui. Un jour, Roservind fut envoyé à 4000 mètres sous terre pour travailler avec plus de 100 mineurs. Et c'est alors que l'accident se produisit : il y eut un éboulement qui boucha toutes les entrées de la mine avec des rochers et de la terre.

Phrase de départ :
On crachait, on jetait de la peinture, on urinait sur son corps de métal et lui, il ne saisissait pas la malice de ceux qui se moquaient de lui.
Après correction :
Son corps avait beau être la cible des crachats, de jets d'urine et de projections de peinture, il ne percevait pas la malice de ceux qui se moquaient de lui.

Phrase de départ :
Un jour, Roservind fut envoyé à 4000 mètres de profondeur pour travailler avec plus de 100 mineurs.
Après correction :
Un jour, Roservind fut envoyé à 4000 mètres sous terre pour aider un groupe de plus de 100 mineurs.

Phrase de départ :
Et c'est alors que l'accident se produisit : il y eut un éboulement qui boucha toutes les entrées de la mine avec des rochers et de la terre.
Après correction :
Et c'est là que l'accident se produisit : un éboulement de rochers et de terre boucha toutes les entrées de la mine.

vendredi 9 décembre 2011

Deuxième jet – la suite (post pour les commentaires)

Le escupían, pintaban, meaban en su cuerpo metálico y éste no entendía la burla de los que se reían de él. Un día Roservind estuvo trabajando a 4000 metros bajo tierra con más de 100 mineros. Fue entonces cuando sucedió el siniestro: hubo un derrumbe que cubrió de rocas y tierra a todas las entradas de la minas.

On crachait, on jetait de la peinture, on urinait sur son corps de métal et lui, il ne saisissait pas la malice de ceux qui se moquaient de lui. Un jour, Roservind fut envoyé à 4000 mètres sous terre pour travailler avec plus de 100 mineurs. Et c'est alors que l'accident se produisit : il y eut un éboulement qui boucha toutes les entrées de la mine avec des rochers et de la terre.


Deuxième jet « Le rêve du robot », de « Este servía » jusqu'à « parte de los trabajadores»

Este servía como multiusos en la industria, ya que en toda una planta industrial sólo podría haber como máximo 3 robots según la ley 5 de la R.R.I. Su principal labor era de personal de limpieza, médico, contabilizador e instalador de dinamitas; aparte de otros trabajos más. Diariamente era víctima de humillaciones por parte de los trabajadores.

Employé dans l'industrie, il était nécessairement multitâches ; car en application de la loi numéro 5 de la R.R.I., il ne pouvait y avoir plus de 3 robots au maximum par usine. Outre divers travaux, telles étaient ses principales activités : agent d’entretien, médecin, comptabiliseur et poseur de dynamite. Il subissait quotidiennement les humiliations des travailleurs.

Phrase de départ :
Employé dans l'industrie, il était nécessairement multitâches ; car en application de la loi numéro 5 de la R.R.I., il ne pouvait y avoir plus de 3 robots au maximum par usine.
Après correction :
Employé dans l'industrie, il était nécessairement multitâches ; car en application de la loi numéro 5 de la R.R.I., il ne pouvait y avoir plus de 3 robots par usine.

Pour le reste, cela avait déjà été amendé par Irène, la deuxième. Il n'y a donc rien à faire de plus.

Deuxième jet « Le rêve du robot » – la suite (post commentaires)

Este servía como multiusos en la industria, ya que en toda una planta industrial sólo podría haber como máximo 3 robots según la ley 5 de la R.R.I. Su principal labor era de personal de limpieza, médico, contabilizador e instalador de dinamitas; aparte de otros trabajos más. Diariamente era víctima de humillaciones por parte de los trabajadores.

Employé dans l'industrie, il était nécessairement multitâches ; car en application de la loi numéro 5 de la R.R.I., il ne pouvait y avoir plus de 3 robots au maximum par usine. Outre divers travaux, telles étaient ses principales activités : agent d’entretien, médecin, comptabiliseur et poseur de dynamite. Il subissait quotidiennement les humiliations des travailleurs.

Deuxième jet « Le rêve du robot » – de « Aunque estas máquinas… » jusqu'à « emoción alguna »

Aunque estas máquinas con inteligencia artificial eran muy avanzadas, nunca significaron un peligro para la humanidad. Ya que su inteligencia nunca llegaría a ser comparada con la de un humano. Nunca tendrían la ambición y maldad para matar seres vivos. O tener lo que los humanos tienen en especial… esa cosa llamada, alma. Roservind tenía una estructura morfológica de un humano. Cubierto de metal resistente a la corrosión, su rostro no reflejaba emoción alguna.

Phrase de départ :
Bien que très évoluées grâce à leur intelligence artificielle, ces machines ne représentèrent jamais un danger pour l'humanité.
Après correction :
Bien que très évoluées grâce à leur intelligence artificielle, ces machines n'avaient jamais représenté un danger pour l'humanité.

Phrase de départ :
Pour la simple et bonne raison que leur intelligence n'égalerait jamais celle des êtres humains.
Après correction :
Pour la simple et bonne raison que leur intelligence n'égalerait jamais celle des humains.

Phrase de départ :
Jamais elles ne nourriraient le dessein et n'auraient la malignité de tuer des êtres vivants. Pas plus qu'elles ne seraient pourvues de ce que les humains ont de spécial… ce que l’on appelle une âme.
Après correction :
Jamais elles ne nourriraient le dessein de tuer des êtres vivants, ni n'auraient ne serait-ce que la malignité d'envisager une chose pareille.

Pas plus qu'elles ne seraient pourvues de ce que les humains ont de spécial… ce que l’on appelle une âme.

Phrase de départ :
Roservind avait la structure morphologique d’un humain. Recouvert d'un métal résistant à la corrosion, son visage ne reflétait pas la moindre émotion.
Après correction :
Recouvert d'un métal résistant à la corrosion, Roservind avait la structure morphologique d’un humain ; son visage, cependant, ne reflétait pas la moindre émotion.

Deuxième jet – partie suivante / post commentaires

Vous mettrez dans les commentaires vos remarques sur cette partie-là du texte exclusivement.

Aunque estas máquinas con inteligencia artificial eran muy avanzadas, nunca significaron un peligro para la humanidad. Ya que su inteligencia nunca llegaría a ser comparada con la de un humano. Nunca tendrían la ambición y maldad para matar seres vivos. O tener lo que los humanos tienen en especial… esa cosa llamada, alma. Roservind tenía una estructura morfológica de un humano. Cubierto de metal resistente a la corrosión, su rostro no reflejaba emoción alguna.

Bien que très évoluées grâce à leur intelligence artificielle, ces machines ne représentèrent jamais un danger pour l'humanité. Pour la simple et bonne raison que leur intelligence n'égalerait jamais celle des êtres humains. Jamais elles ne nourriraient le dessein et n'auraient la malignité de tuer des êtres vivants. Pas plus qu'elles ne seraient pourvues de ce que les humains ont de spécial… ce que l’on appelle une âme. Roservind avait la structure morphologique d’un humain. Recouvert d'un métal résistant à la corrosion, son visage ne reflétait pas la moindre émotion.