jeudi 3 janvier 2013

Projet Elena 2 – phrase 18

No era fácil ni placentero acercarse a la ladera de fuego, pero Wom'mo conocía un lugar donde corría agua que surgía de las piedras.

Traduction temporaire :
Il n'était ni facile ni agréable de se rendre sur le versant en feu, mais Wom'mo connaissait un endroit où l'eau ruisselait entre les pierres.

Projet Elena 2 – phrases 16-17

El lago de fuego se podía observar desde diez pasos, pero no menos. Más cerca la piel ardía de dolor, por más dura que fuera, y se quemaban los pelos de los ojos.

Traduction temporaire :
On pouvait s'approcher du lac de feu à une distance de dix pas,  mais pas moins. Plus près, la peau devenait horriblement douloureuse, aussi dure fût-elle, et les sourcils et les cils s'embrasaient.

Projet Elena 2 – phrases 14-15

Pero podía quemar el bicho con fuego robado a las piedras. En el lago de fuego y en la ladera contigua había piedras ardientes.

Traduction temporaire :
Mais il pouvait se débarrasser de la bestiole avec le feu volé aux pierres. Dans le lac de feu et sur le flanc contigu, on trouvait en effet des pierres brûlantes. 

Projet Élodie – titre + phrases 1-3


« El joven Aira »
« Le jeune Aira »
Juan Terranova

Para Hérnan Vanoli
Pour Hernan Vanoli

Conocí a Carolina por una amiga en común a principios del 2004. Era casi diez años más joven que yo y no había tenido relaciones importantes, más allá de algún novio en el secundario. Vivía en un departamento que le prestaba la madre en Monserrat y tenía dos gatas que se peleaban por los preservativos usados.

Traduction temporaire :
Elle était de dix ans ma cadette et n'avait pas eu de relations importantes, en dehors d'un petit ami dans le secondaire. Elle vivait dans un appartement que lui prêtait sa mère, à Monserrat, et avait deux chattes, qui se battaient pour les préservatifs usagés.

Projet Élodie

Pour l'anthologie « Lectures d'ailleurs », Élodie Peeters prend le train en marche des auteurs argentins (il faudra qu'on diversifie davantage pour la suite). Elle va se charger de traduire « El joven Aira » [du recueil Instructiones para dar el gran batacazo intelectual argentino], de Juan Terranova.

« El joven Aira »


Para Hérnan Vanoli

Conocí a Carolina por una amiga en común a principios del 2004. Era casi diez años más joven que yo y no había tenido relaciones importantes, más allá de algún novio en el secundario. Vivía en un departamento que le prestaba la madre en Monserrat y tenía dos gatas que se peleaban por los preservativos usados.
— ¿Por qué se pelean? —le pregunté una vez.
— Por los preservativos —me contestó—. Se los comen.
Pensé que era una broma, hasta que un día fui al baño y una de las gatas terminaba de hacer caca en las piedritas. Asomando entre la mierda se veía el anillo de goma opaca de un preservativo. A veces estábamos en la cama, hablando, desnudos, y veíamos venir a una de las gatas, agazapada, en posición de ataque. Carolina me decía que no pasaba nada. No entiendo cómo no se morían ahogadas. Hacía fin de año me invitó a cenar con su papá que llegaba de Italia para las fiestas. En realidad, no era su papá, sino el tipo que había estado juntado con su vieja mientras ella había hecho la escuela primaria y parte de la secundaria.
— Es divertido. Enseña en la universidad de Bolonia —me dijo.
Carolina estaba haciendo el CBC para Artes. Sonreía, era simpática, tenía cuerpo de bailarina y me gustaba. Así que acepté la invitación y el catorce de diciembre toqué el timbre en un edificio muy antiguo de Almagro. Eran las ocho y media de la noche pero todavía había luz. El timbre del portero eléctrico sonó y empujé la puerta. Nadie me preguntó nada. Subí en un ascensor de rejas. Un hombre de unos sesenta años me esperaba en el palier. Nos dimos la mano.
— Gerardo Salé —se presentó—. Pase, Carolina todavía no llegó.
Era un departamento grande, de pasillos largos y parqué. Estaba oscuro.
Salé me señaló un sillón y me senté. Traía una botella de vino,  se la di y el dueño de cada se puso los anteojos para leer la etiqueta. Después la dejó arriba de la mesa y se acomodó en un sillón de una plaza enfrente de donde yo estaba.
— Estoy recién llegado —me aclaró.
Le hice un par de preguntas y un par de comentarios. Realmente sentía curiosidad. Salé era un viejo afable y enseguida se mostró como ese clásico humanista porteño que prefiere callar dejando entrever que sabe cuando en realidad ignora bastante. Me contó que desde muy joven había sido “un fanático” del Siglo de Oro y que eso lo había llevado primero a estudiar en la universidad y después a convertirse en hispanista. Un poco en frío me largó un par de frases que habrían requerido algo más de confianza.
“Mi madre me leía a Góngora,  ella era de León.”
“Cuando era estudiante sabía casi todas las letrillas satíricas de Quevedo de memoria.”
“En mi época el hispanismo era muy polémico. Ahora solamente lo sigue siendo en México, en Argentina es como si nunca hubiera existido.” Probablemente me hablaba como a alguno de sus alumnos. Según Carolina, había sido docente en Princeton y en Brown antes de mudarse a Italia.
— Me fui en el 73. Estaba cansado de la universidad de acá,  de los líos del país.
Me contó que en Italia no pagan tan bien como en los Estados Unidos “pero,  claro, Europa es otra cosa”.
— Usted va a preguntarme qué hace un hispanista viviendo en Bolonia. La respuesta es que en Bolonia también precisan hispanistas.
Entonces llegó Carolina. Lo besó y lo abrazó mucho. Le dijo que le traía una lasaña especialmente para él y le mostró una fuente de metal envuelta en nylon transparente. Salé también la abrazó con mucho cariño y puso la fuente en el horno. Después pasamos al comedor. Me hizo descorchar el vino a mí y lo sirvió en unas copas de cristal talladas. El pan era muy bueno. Fue una cena simple pero la disfruté.
— Carolina me dijo que usted publica novelas. Desgraciadamente no sé nada de literatura contemporánea —dijo Salé mientras comía.
Se hacía el Borges pero era afable. Empecé a pensar cuánto y cómo robaba con los Nueve ensayos dantescos y Pierre Menard en Bolonia. Pero evite hablar de Borges porque sabía que eso nos iba a llevar a una serie de lugares comunes aburridísimos. Quiero decir, no me aburría. Pero tampoco tenía ningún tipo de expectativa. Como mucho podía llegar a aprender algo más de Cervantes, algunos de esos juegos de espejos, alguna de esas paradojas seductoras para impresionar estudiantes con vocación de escritores. En un momento Salé habló del precio de los libros. Contó que cuando se publicó el primer tomo del Quijote, en 1605, los libros eran pocos y muy caros. Tiró un dato: en Madrid se había publicado apenas setecientos títulos desde 1565. Setecientos libros en cuarenta años. Y no se sabía qué cantidad de ejemplares. Nos explicó que los libros eran tan pocos y caros a principios del siglo XVII que mucha gente los alquilaba para leerlos y casi nadie poseía una biblioteca. Eso estuvo bien. Son datos que impactan a todo lector sensible. Pero fue con la sobremesa que la noche cambió de una manera decisiva. Suele pasar que uno subestima a los académicos,  y es entonces cuando lo envuelven y lo dominan.
— Una vez conocí a un escritor muy joven. Esto fue a principios de los años ochentas. Él trabajaba en una librería del centro que era de un amigo mío. Una librería de libros antiguos, en la calle Junin, creo. Yo iba por allá a ver a mi amigo y charlaba con él. Se llamaba Cesar Aira, supongo que todavía vive, ¿no?
Ah, Salé, viejo zorro. Dije que sí, que Aira vivía y que era uno de los escritores argentinos más importantes. Entonces, él contó que a mediados de los ochentas había vuelto a Buenos Aires a visitar a su familia, se había juntado con la madre de Carolina y se había quedado unos años. Pero con la hiperinflación había decidido probar suerte en Italia donde tenía un grupo de amigos. No se privó del comentario político.
— Los políticos argentinos,  siempre tan tránsfugas. Esos años casi pierdo este departamento., No explicó por qué.
Le pedí que me contara de Aira.
— Me acuerdo que le interesaba la gauchesca —dijo—. A mí la gauchesca nunca me interesó.
Fue largando de a poco, administrando las anécdotas y los recuerdos. Carolina sonreía. Se notaba que lo quería como a un padre.
—Le impresionó mucho que le hablara de Cervantes. Me dijo que los escritores de su generación,  él incluido,  eran muy brutos, muy provincianos. Y yo le dije “por eso miran tanto a Francia”. El comentario le cayó mal, creo que porque era verdad.
Según Salé, Aira sabía mucho de ficción argentina y de ensayo francés, pero conocía el Quijote “por arriba”, y no tenía “ni noticias de lo geniales que era las Novelas ejemplares”.
— Me acuerdo que me prestaba mucha atención. Escuchaba y se dejaba sorprender. En un momento me pidió una lista de autores y se la hice. Era muy joven, se lo notaba con ambición,  con ganas. A la semana me volvió a pedir otra lista. Leía todo, como un burro, me mostró algunas notas que hacía al margen de los libros, me hacía preguntas. Nos hicimos algo amigos.
Salé subrayó el “algo” con una tos.
— La gente con la que se juntaba era poca y desagradable. Se lo notaba fóbico, muy preocupado por la frivolidad,  chismoso inclusive. El momento era de efervescencia político y eso lo disgustaba.
Salé contó que una vez lo había invitado a una reunión de amigos,  todos ex alumnos del Salvador. Y Aira había caído ahí “con cara de marciano”.
— Se quedó un rato en la cocina,  y después se fue. Pero el error lo cometí yo,  no sé por qué lo invité. Aparte,  yo lo cortaba mucho. Si me venía a hablar de Blanchot, de Barthes,  bueno… A mí esas cosas nunca me interesaron.
Entonces Carolina se levantó y dijo que iba a la cocina. Salé aprovechó, se levantó de la mesa y fue hasta un aparador. Sacó una botella de JB y dos vasos. No me ofreció, simplemente nos sirvió y se volvió a sentar. El alcohol lo relajó enseguida. Ya se había satisfecho. Seguía siendo el mismo pero se lo notaba hinchado y orondo como un cerdo. Entonces dejó caer el remate.
— Un día, lo recuerdo muy bien, era martes, me pidió que escribiera algo que habíamos discutido sobre las operaciones de lectura que se daban en el Quijote. Para un hispanista eso no es nada del otro mundo. El Quijote es una gran máquina de lectura,  la más perfecta, la primera. Pero a él se le había metido en la cabeza que yo tenía que escribir un artículo y que lo tenía que dar a publicar en una revista donde él participaba. Pero pagaban una miseria y le dije que a mí no me parecía bien trabajar gratis. Creo que ahí se ofendió.
— ¿Y después qué pasó?— pregunté.
— Y bueno,  yo me fui a Italia.
— ¿Y no lo volvió a ver?
— ¿A Cesarito? No, no lo volví a ver más.
El diminutivo fue bestial. Cuando le iba a preguntar si había leído alguno de sus libros, Carolina volvió al comedor. Había lavado los platos y traía café. En esa época yo todavía no sabía bien qué pensar del enigma Cesar Aira. Ahora sé que es un accidente de la naturaleza, un hombre genial y aristocrático, que desprecia el talento y cualquier ingenio o manualidad en el arte. Pero en ese momento no lo sabía y lo de Salé me llamó la atención. Sin embargo, no volvimos a hablar de Aira. Tomamos el café mientras ellos hablaban de cuánto tiempo se iba a queda Salé en Buenos Aires, y de la visita que ella le iba a hacer en el invierno. Después creo que tomamos algo más, no recuerdo si Salé abrió un champán o algo así. Sí recuerdo bien que bajó a abrirnos y comentó alguna cosa más del edificio. Esa noche dormimos juntos con Carolina. Yo me desperté muy temprano. Ya había amanecido y no me pude volver a dormir. Así que fui hasta la cocina y puse la radio. Un locutor de AM daba la temperatura y decía que había que tomar medida para prevenir los golpes de calor.

Projet Nadia 2 – phrase 50

Sentada, leyó una nota a pie del poema escrita por el Sr. Rinzetti.

Traduction temporaire :
Une fois assise, elle lut une note écrite par M. Rinzetti en bas du poème.

Projet Nadia 2 – phrase 49

Al despertar, Encarna recogió el libro del suelo, recorrió el par de metros que le separaban de la mesa.

Traduction temporaire :
Quand elle revint à elle, Encarna ramassa le livre par terre, franchit les deux mètres qui la séparaient de la table.

Projet Nadia 2 – phrase 48

No pasó más de cinco minutos tendida sobre el duro suelo de la cocina de esa que no era su casa.

Traduction temporaire :
Elle ne resta pas plus de cinq minutes étendue sur le sol dur de la cuisine de cette maison qui n'était pas la sienne.

Projet Nadia – phrase 34

Pienso en Eduardo Patricio, 21 años, estudiante, enfermo de esquizofrenia, detenido y torturado una y otra vez, torturado y cada vez mas loco para que confesara,  el no sabia que,  no recordaba qué, quién era, como se llamaba, la agravada psicosis le había hecho adquirir varias personalidades, entre ellas las de un digno anciano.

Traduction temporaire :
Je pense à Eduardo Patricio, 21 ans, étudiant, atteint de schizophrénie, arrêté et torturé encore et encore, torturé et rendu toujours plus fou pour qu'il avoue ; lui, il ne savait pas quoi, il ne se souvenait plus de quoi, de qui il était, de comment il s’appelait, sa psychose aggravée lui avait fait adopter plusieurs personnalités, parmi lesquelles celles d’un digne vieil homme.

mercredi 2 janvier 2013

Projet Céline – phrase 47

Bajó animado, más lleno de ánimos, sin sentir fatiga, hambre, o desorientación, trataba de mirar entre las caras de los viajeros, entre las caras de los portaequipajes que empujaban sus carritos, entre las luces de las señalizaciones, de los avisos comerciales, entre las voces que anunciaban, en alemán, en italiano, en francés, trenes que llegaban, trenes que estaban por salir, en qué estación, es decir en qué ciudad se encontraba.

Traduction temporaire :
Il descendit, plein d’entrain, débordant d’énergie, sans éprouver de fatigue, la faim ni être désorienté ; il essayait, en se fondant sur les visages des voyageurs, les visages des porteurs qui poussaient leurs chariots, les feux de signalisations, les panneaux publicitaires, les voix qui annonçaient, en allemand, en italien, en français, les trains à l’arrivée, les trains sur le départ, de deviner dans quelle gare, c’est-à-dire dans quelle ville, il se trouvait.

Projet Hélène / Audrey – phrase 75

Los sábados estaba libre, y calentaba agua y se iba con Martín a tomar mates a la costanera, mirando las montañas de escombros, las ramas podridas que el río acumulaba en las orillas, la corriente entre las lajas de cemento.

Traduction temporaire :
Le samedi, comme il était libre, il faisait chauffer de l’eau et partait avec Martín boire des matés sur le front de mer ; là, il observait les montagnes de décombres, les branches pourries que la rivière accumulait sur les rives, l'eau qui s'écoulait entre les plaques de ciment.

Projet Hélène / Audrey – phrases 73-74

¿Cuánto hacía que trabajaba ya? Ni se acordaba. Le dolían los hombros y los brazos, tenía los huesos desgastados.

Traduction temporaire :
Depuis combien de temps travaillait-il ? Il ne s’en souvenait même pas. Il avait mal aux épaules et aux bras, ses os étaient usés.

Projet Hélène / Audrey – phrases 71-72

Sergio estaba tranquilo porque no trabajaba. Tenía ganas de trabajar pero el cuerpo le dolía.

Traduction temporaire :
Sergio était tranquille parce que ce jour-là, il ne travaillait pas. Ce n'est pas qu’il rechignait à travailler, mais il avait mal dans tout le corps.

À propos du lexique culinaire – la suite

Merci à Elise, Céline et Kévin de faire avancer le travail… Pour plus de clarté, j'ai mis en vert les mots à compléter.

Les Ollantay – phrases 284-286

Hacemos una siesta que pudo haber durado algunos minutos o un par de horas. Nos despertamos y lo hacemos par de veces más. Luego caemos muertos.

Traduction temporaire :
On fait un somme de quelques minutes ou de quelques heures. On se réveille et on remet ça plusieurs fois. Ensuite, on tombe raides morts de fatigue.

Les Ollantay – phrases 280-283

Tiene una cama doble grande, con un edredón muy suave. Nos besamos y nos acariciamos. Al momento de hacerlo ella jala hacia un costado su pequeña braga de encaje y creo que la rasgamos un poco. Terminamos.

Traduction temporaire :
Elle a un grand lit deux places, avec une couette très moelleuse. On s'embrasse, on se caresse. Au moment de passer à l'acte, elle écarte sa petite culotte en dentelle, qu'on déchire un peu. On jouit.

Les Ollantay – phrases 278-279

Nos desvestimos,  nos quedamos en ropa interior y nos acostamos. Miro su cuerpo delgado,  la piel tersa,  pálida y con un ligero rubor en las mejillas y en los hombros.

Traduction temporaire :
Nous nous déshabillons, mais en gardant nos sous-vêtements, puis nous nous couchons. Je contemple son corps maigre, sa peau lisse, pâle avec une légère rougeur sur les joues et les épaules.

Projet Manon – phrase 26

Él la misma con mucha lástima, se acerca, se siente en el borde del lecho y le acaricia la hermosa cabellefa mientras llora silenciosamente, después se tiende a su lado y en el acto, acto de magia desventurada, su mujer desaparece y solo queda su perfume en sus manos y sus labios.

Traduction temporaire :
Elle, à son tour, avec beaucoup de pitié, s'approche, s'assied au bord du lit et caresse sa belle chevelure tandis qu'il pleure en silence, puis s'étend à côté de lui ; dans cet acte, malheureux acte de magie, sa femme disparaît en lui laissant seulement son parfum dans ses mains et sur ses lèvres.

À propos du lexique culinaire en cours

Le travail de traduction est bien avancé grâce à Élise et Manon ; il reste encore quelques termes… [en rouge ceux qui sont « réglés », en noir les autres, à faire]. Quand ce sera complété, j'irai sur d'autres sites pour étoffer A. L'idéal serait que nous arrivions à quelque chose de véritablement riche, si ce n'est exhaustif. Merci de votre aide !

Les Pikimachay – phrases 211-212

Se convirtió así en un sentimiento que de cuando en cuando viene y acompaña desde dentro. El primer vacío es el que más duele, es el peor porque es inexplicable, incomprensible y nuevo, y por eso se recuerda.

Traduction temporaire :
Ainsi, ça s'est transformé en un sentiment qui, depuis, de loin en loin, vient et t'accompagne intérieurement. Le premier vide est le plus douloureux, le pire, parce qu'inexplicable, incompréhensible et nouveau ; raison pour laquelle nous nous le rappelons.

Projet Sonita 5 – phrase 14

¡Ya ves cómo se hacen los chismes!, y mi hermana mayor,  alguna vez, se metió junto con sus amigas a escondidas, y luego vinieron con el cuento aquel de que era brujo y que tenía muchos tubos de ensayo y probetas como de alquimista, y que en el centro de su cuarto tenía un círculo para invocar al diablo y hacer sesiones de espiritismo.

Traduction temporaire :
Tu vois un peu comment naissent les rumeurs ! Une fois, ma grande sœur et ses amies sont entrées chez lui en cachette ; elles en sont ressorties en disant que c'était un sorcier et qu'il avait un tas de tubes à essai et d'éprouvettes, comme un alchimiste, et qu'au milieu de sa chambre, il y avait même un cercle pour invoquer le diable et faire des séances de spiritisme.

Projet Sonita 5 – phrase 13

¡Ni lo volteaban a ver, siquiera! Después, entre las niñas, empezó a correr el mito de que el pobre señor violaba muchachitas,  y todas le sacábamos la vuelta a la casa.

Traduction temporaire :
On ne se retournait même pas pour le regarder ! Ensuite, une légende commença à se répandre parmi les jeunes filles, selon laquelle il violait les petites filles. Voilà pourquoi, on évitait toutes de passer près de chez lui.

Projet Elena 2 – phrase 13

No podía acercarles fuego directo —en su aldea se usaba para mantener alejados a los dientudos y garrudos— porque el fuego se comía los pelos y dolía mucho; lo sabía por experiencia.

Traduction temporaire :
Impossible de les brûler directement – chez lui, on se servait du feu pour maintenir les grosses dents et les grosses griffes à distance – parce que les flammes dévoraient aussi les poils et ça faisait mal ; il le savait d'expérience.

Projet Elena 2 – phrase 12

Una de ellas era que los chupasangre se soltaban con el fuego.

Traduction temporaire :
L'une d'elles était qu'on pouvait décrocher les sangsues au moyen du feu.

Projet Elena 2 – phrase 11

Sus vecinos se horrorizaban al olerlo a la distancia; pero Wom'mo lo había explorado, primero junto a su abuelo y luego por su cuenta, y el lugar no sólo no lo había hechizado, sino que le había aportado nuevas ideas.

Traduction temporaire :
Même de loin, les voisins étaient écœurés par l'odeur de cet endroit. Wom'mo, lui, l'avait exploré, d'abord avec son grand-père, puis seul ; or, non seulement il avait été captivé, mais il y avait reçu de nouvelles idées.

mardi 1 janvier 2013

La chanson du mardi – choisie par Elena


Version originale :


D'autres versions :


Yo era un hombre bueno
si hay alguien bueno en este lugar.
Pagué todas mis deudas,
pagué mi oportunidad de amar.

Sin embargo, estoy tirado,
y nadie se acuerda de mí,
paso a través de la gente,
como el fantasma de Canterville.

Me han ofendido mucho
y nadie dio una explicación.
Ay! si pudiera matarlos,
lo haría sin ningún temor.

Pero siempre fui un tonto
que creyó en la legalidad
ahora que estoy afuera,
ya sé lo que es la libertad.

Ahora que puedo amarte, nena,
yo voy a amarte de verdad,
mientras me quede aire,
calor nunca te va a faltar,

y jamás volveré a fijarme
en la cara de los demás.
Esa careta idiota
que tira y tira para atrás.

He muerto muchas veces
acribillado en la ciudad,
pero es mejor ser muerto
que un número que viene y va.

Y en mi tumba tengo memos
y cosas que no te hacen mal.
Después de muerta, nena,
vos me vendrás a visitar.

Exercice d'écriture 8 – par Élise Poullain

« 1er janvier »

Entre deux ans, comme hors du temps, c’est le jour de l’an. Ou plutôt le jour des lents. Certains disent ressentir le vent nouveau d’une année pleine de promesses, si invraisemblables ; les autres, les capitulards, sont toujours submergés par cette nostalgie. Noyé par le flot chimérique qui a rendu cette nuit de transition plus légère, mon cerveau refuse de synthétiser autre chose que l’enzyme de cette déprime,  désormais familière. Comme si l’unique but de cette dépravation orchestrée était de viser un mal-être physique, pour atténuer l’angoisse ambiante. L’atténuer, ou l’occulter. Une journée qui commence avec autant de bises hypocrites et de faux sentiments ne peut qu’être remplie de doutes. Sur tous ces vœux, ce foisonnement, combien ont la chance d’être sincèrement souhaités ? Ô éthyle idyllique qui délie les langues. La magie innocente a disparu, et avec elle, elle a embarqué la naïveté. Une journée égarée pour humains désœuvrés. Où ceux qui doivent se lever haïssent ceux qui dorment, et ceux qui dorment rêvent de ne jamais se réveiller,  de rester coincé dans les limbes du changement, dans cette faille d’optimisme. Ce bref instant où l’on s’autorise à espérer que tout est permis ; je ne le trouve plus. Le réalisme affligeant de tous les autres jours a eu raison de mes aspirations, je me contente à présent de cette lenteur. Et je savoure les miettes de nostalgie, même si elles ne croustillent plus. 

2013 !




L'équipage de Tradabordo salue amicalement (et remercie de nouveau) les auteurs, les traducteurs, les collaborateurs assidus et les lecteurs du blog et leur souhaite à tous une excellente année 2013. De somptueuses lectures, tentantes et stimulantes pour les traducteurs et lecteurs de traductions que nous sommes !

La tripulación de Tradabordo saluda a los autores, traductores y asiduos colaboradores y lectores del blog deseándoles un excelente año nuevo. 
¡FELIZ 2013!!

lundi 31 décembre 2012

Les Ollantay – phrase 277

Le digo que creo que no voy a tardar en acostarme, y me dice que es una buena idea así que guardamos las botellas que ella había sacado, que eran varias.

Traduction temporaire :
J'annonce à Alexa que je ne vais pas tarder à aller me coucher ; elle me répond que c'est une bonne idée. Du coup, on range les bouteilles qu'elle avait sorties – un tas, d'ailleurs.

Les Ollantay – phrase 276

Dice que cada uno está jodido sin el consuelo de sentirse jodido de la misma manera que los demás.

Traduction temporaire :
Il affirme que tout le monde est foutu sans même se consoler de savoir que les autres le sont aussi.

Les Ollantay – phrase 275

Entonces cojo una revista y leo que un tal Jay McInerman opina que ahora ni siquiera existe una generación del descontento porque duda que sobreviva el concepto de generación.

Traduction temporaire :
Je prends alors un magazine, où je lis qu’un certain Jay McInerman pense qu'il n’y a plus de génération désenchantée, et d'ailleurs que le concept même de génération est purement et simplement dépassé.

Projet Elena 2 – phrase 10

Más allá, yendo hacia el poniente, estaba el lago de fuego, rodeado de piedras que quemaban.

Traduction temporaire :
Plus loin, en allant vers le ponant, se trouvait le lac de feu, entouré de pierres brûlantes.

Projet Elena 2 – phrase 9

En la aldea había otros hombres con familias, pero ellos conseguían comida usando más los abultamientos en la carne de sus brazos y piernas que las ideas.

Traduction temporaire :
Au hameau, il y avait d'autres chefs de famille, mais eux se procuraient à manger en utilisant plutôt les proéminences de chair de leurs bras et leurs jambes que les idées.

Projet Elena 2 – phrase 8

Pero no podía dejar de luchar y presentarse con las manos vacías.

Traduction temporaire :
Mais il lui était impossible de cesser de se battre et de se présenter les mains vides.

dimanche 30 décembre 2012

Projet Céline – phrase 46

Suspirando, más aliviado que intrigado, se puso de pie y cogió su maleta, dándose cuenta sin duda alguna, con ese gesto que estaba haciendo, y sin necesidad de que el conductor que ya venía por el pasillo se lo advirtiera, de que el viaje, ese viaje, el primero,  había terminado.

Traduction temporaire :
En soupirant, plus soulagé qu’intrigué, il se leva, attrapa sa valise et, ce faisant, se rendit compte, sans une once de doute et sans que le contrôleur, qui avançait à présent dans le couloir, ait besoin de le lui signaler, que le voyage, ce voyage-là, le premier, était terminé.

Projet Elena 2 – phrase 7

Por eso podía cumplir su obligación de alimentar una familia –seis mujeres, diecisiete niños y ocho ancianos– aunque a veces estuviese así, como estaba ahora, extenuado después de recorrer esa senda de caza sin suerte y con ganas de volver.

Traduction temporaire :
Grâce à quoi il pouvait accomplir son devoir d'entretenir sa famille – six femmes, dix-sept enfants et huit vieillards – même si, parfois, il se sentait comme à présent : exténué d'avoir parcouru cette zone de chasse sans succès et avec une folle envie de rentrer.

Projet Sonita 5 – phrase 12

Entonces, yo estaba muy chica y no entendía muy bien qué onda; pero me acuerdo que nadie quería hablar de eso, y hasta al señor le negaban el saludo.

Traduction temporaire :
À cette époque-là, je n'étais qu'une petite fille et je ne comprenais pas trop de quoi il retournait ; mais je me souviens que personne ne voulait en parler et que les gens refusaient même de le saluer.

Projet Nancy – phrase 21

Se iba a llorar, su angustia y a toser, pues con su enfermedad había aumentado su capacidad productora y eran verdaderas montañas de material explosivo las que dejaba a su paso por sierras,  lomas y despoblados.

Traduction temporaire :
Il s'en allait pleurer sur son angoisse et tousser, car avec la maladie, sa capacité de production avait augmenté et il laissait de véritables montagnes de matériel explosif sur son passage, à travers les sierras, les collines et les déserts.

Projet Céline 2 – phrase 229

Era la pelota que tenía en el estómago, los pedacitos de mondongo que se abrían paso con una quemazón que le duró semanas.

Traduction temporaire :
C’était ça la boule qu’il avait dans l’estomac, les petits bouts de tripes qui, se frayant un chemin, lui avaient provoqué des brûlures des semaines durant.

Projet Céline 2 – phrases 227-228

En yoga machacaban todo el tiempo con que esas cosas enferman. Ya era tarde, ¿qué iba a hacer?

Traduction temporaire :
Au yoga, on rabâchait constamment que ces choses-là rendaient malade. Il était trop tard. Qu’allait-il faire ?

Projet Céline 2 – phrase 226

Enseguida tenía que volver a casa, la cena, Leonor y los chicos, fingir que no había pasado nada, que había estado con los muchachos en el café, que le gustaba acostarse en su cama, dormir con los pies metidos entre los pies fríos de su mujer, dejar que pasaran los días.

Traduction temporaire :
Aussitôt après, il devait rentrer chez lui, puis venait le dîner, Leonor et les enfants ; il lui fallait faire comme si rien ne s’était passé, comme s’il était allé au bar avec les garçons, comme s’il aimait se coucher dans son lit, dormir les pieds mêlés à ceux, froids, de sa femme, laisser filer les jours.

Projet Elena 2 – phrases 5-6

Su abuelo le había enseñado que las cosas se arreglaban si uno tenía ideas. Él las tenía, y las ideas lo habían convertido en un hombre fuerte a pesar de no serlo en su físico.

Traduction temporaire :
Son grand-père lui avait appris qu'il y avait toujours une solution à tout si on avait des idées. Lui, ça, il en avait, et elles l'avaient transformé en un homme fort, alors même qu'il ne l'était pas physiquement.

Projet Elena 2 – phrases 3-4

Wom'mo no era un simio, por más que lo pareciera. Era un hombre y tenía cosas en la cabeza.

Traduction temporaire :
Wom'mo n'était pas un singe, malgré la ressemblance. Non, c'était bien un homme et il avait des choses dans la tête.

Projet Sonita 5 – phrase 11

¡Lástima!, total, si sus perfumes eran tan finos como los originales, pues, ¡qué más daba!, al señor bien que le costaba su trabajo,  ¿no?

Traduction temporaire :
C'est dommage ! Après tout, si ses parfums étaient aussi réussis que les originaux, qu'est-ce que cela pouvait bien faire ! Cela représentait quand même une sacrée quantité de travail pour lui, non ?

Projet Joachim 3 – phrases 5-6

Le di dos tres secas violentas al faso y se lo pasé al Lituano. Tengo que reconstruir el Japón.

Traduction temporaire :
Je tirai deux trois grosses lattes sur le joint et je le passai au Lituanien. Je dois rebâtir le Japon.

Projet Sonita 5 – phrase 10

Cuando lo agarraron, la policía le derramó todos sus tinacos en el jardín de su casa, y era un apestadero como a diez cuadras a la redonda.

Traduction temporaire :
Quand on l'épingla, la police renversa la totalité de ses cuves dans le jardin de sa maison ; ça empesta à dix pâtés de maisons à la ronde.

Projet Sonita 5 – phrase 9

Debe haber sido muy bueno el señor, porque sus perfumes eran tan finos que pasaban por originales, y se los vendía a las tiendas sin que se enteraran.

Traduction temporaire :
Il a dû être sacrément fortiche ce brave monsieur parce que ses parfums étaient tout aussi réussis que des originaux et il les vendait dans les magasins sans que qu'ils y voient que du feu.

Projet Céline 2 – phrase 225

Lo único que lo consolaba era que, en algún sentido, había actuado por amor,  a pesar de que con Adriana se sentía más hombre que con su mujer, y más vivo, y también más contento cuando se encontraban en la mercería, porque ya ni siquiera iban al hotel, atrás del mostrador, metidos entre unas cajas, era suficiente para gastarse la hora y quedarse abrazados un rato más; ella con la cabeza sobre el pecho de Arturo; Arturo recorriendo con el índice el contorno del cuerpo de Adriana.

Traduction temporaire :
La seule chose qui le consolait était qu'en un certain sens, il avait agi par amour, bien qu’avec Adriana, il se soit senti plus viril qu’avec sa femme,  plus vivant, et également plus content quand ils se retrouvaient dans la mercerie – car ils n’allaient même plus à l’hôtel – derrière le comptoir, au milieu des cartons ; c’était suffisant pour passer une heure et rester enlacés un moment encore après, elle avec sa tête sur le torse d’Arturo ; Arturo parcourant de son index les contours du corps d’Adriana.

Projet Céline 2 – phrases 223-224

Sólo esas dos veces, cuando encontró la mercería cerrada y cuando le preguntó a un vecino y no insistió. Nada más en tantos años.

Traduction temporaire :
Outre ces deux fois-là, quand il avait trouvé la mercerie fermée et interrogé un voisin sans insister, il n’avait pas cherché à en savoir beaucoup plus durant toutes ces années.

Projet Céline 2 – phrases 221-222

Estaba convencido de que había hecho lo que tenía que hacer. Lo peor era no haber tenido la valentía de volver para enterarse de lo que había pasado.

Traduction temporaire :
Il était convaincu d’avoir fait ce qu’il devait faire. Le pire était de ne pas avoir eu le courage d’y retourner pour savoir ce qu’il s’était passé.